En mi trabajo como consultora de género a veces participo de la elaboración de planes de igualdad públicos. Y, como es sabido, no hay plan sin indicadores.
En mi trabajo como consultora de género a veces participo de la elaboración de planes de igualdad públicos. Y, como es sabido, no hay plan sin indicadores.
Un indicador no, pero sí un indicativo de género el exitazo del pasado día 1 de febrero con el Tren de la Libertad en Madrid.
La respuesta social a esta convocatoria en defensa de los derechos humanos de las mujeres (que tuvo eco en diversas partes del globo: desde Ecuador hasta Francia) marca –según afirman muchas voces- un hito en el movimiento español.
Estaba yo dándole vueltas al último post que publicaré este año y pensé que sería divertido hacer una irónica llamada a las reinas magas y mamás noelas que hay en todas las casas y que, sin embargo, parece que están como ausentes… Leer más
Solamente el uso adecuado de las herramientas de análisis puede aportar soluciones eficaces y llegar de forma efectiva a la población meta de las intervenciones. Las mujeres con discapacidad serían, en este caso, las protagonistas del discurso y de la acción.
En muchas formaciones sobre Indicadores de Género, alguna persona siempre pregunta si la desagregación por sexo es una condición indispensable para hablar de un Indicador de Género. La respuesta es no.
Quien trabaja con indicadores, bien sea en su elaboración, aplicación o manejo posterior, bien sea al principio, al final o durante todo el proceso del ciclo de la intervención, se ha topado seguramente con la siguiente dificultad: ¿qué hacer con los indicadores cualitativos?
No sé si alguna vez habréis escuchado decir aquello de “estamos embarazados”. Yo sí. Se lo he escuchado a mujeres y a hombres. Estas mujeres, al quedarse embarazadas y durante el proceso de gestación, incorporan un raro giro en el lenguaje para incluir en su embarazo a su pareja varón heterosexual. Así, en vez de anunciar con alegría «estoy embarazada» dicen, con la misma alegría: «estamos embarazados». Estos hombres, para dotarse ellos de protagonismo en el maravilloso acontecimiento parejil, porque están muy contentos y porque ellos lo valen, van y dicen: «estamos embarazados». Ay, ay, ay.
Conmovida y enfadada, escribí esta carta a mi hija. Ella estaba a punto de nacer al mundo, a mí me urgía defender mis derechos y los suyos.
Secuestraron a la Señora Hudson. La llevan al escondite secreto -una especie de trastero destartalado lleno de bártulos viejos, desorden, platos sin fregar, suciedad- y ella mira alrededor y pronuncia la sentencia: “Usted necesita una mujer”.
Dicen los datos que somos mayoritariamente las mujeres quienes nos ocupamos de desempeñar esas actividades y trabajos tan necesarios para la vida social y tan poco valorados: los cuidados.
El pasado 19 de marzo de 2013, día del Padre, se movieron diversas campañas de visibilización de la #PaternidadCorresponsable, entre ellas la llevada a cabo por #12CausasFeministas.