Las consultoras de género nos hemos encontrado hasta ahora con una dificultad específica: la indefinición de nuestro sector.
Esta indefinición ha sido producida por numerosos factores. Entre ellos, los más relevantes me parecen los siguientes:
Las consultoras de género nos hemos encontrado hasta ahora con una dificultad específica: la indefinición de nuestro sector.
Esta indefinición ha sido producida por numerosos factores. Entre ellos, los más relevantes me parecen los siguientes:
El próximo día 16 de abril celebramos en Madrid el II Encuentro Nacional de Consultoría de Género.
Vamos a utilizar una metodología de trabajo por grupos que nos permita reflexionar colectivamente sobre algunos aspectos esenciales de este sector profesional. Estos temas son:
Uno de los aspectos que sobresalen cuando se aborda el fenómeno de las drogas desde el enfoque de género es la necesidad de que las características del consumo de las mujeres puedan emerger con nombre propio en los análisis, proyectos o políticas públicas.
La evaluación de las intervenciones es tan importante que casi nunca se hace con rigor o no, por lo menos, con todo el rigor que se merecen los proyectos, los equipos y los actores más importantes de cualquier intervención: las personas beneficiarias.
Hoy me siento suspicaz.
La participación activa de las mujeres en las esferas públicas y colectivas es un tema de análisis y reivindicación recurrente en la teoría y política feminista. El foco de atención suele proyectarse sobre el ejercicio de la ciudadanía, la toma de decisiones, el liderazgo de grupos… cuestiones sin duda importantes pero que dejan de lado el uso mismo de la palabra como instrumento de agencia de las mujeres.
Con motivo del 8 de marzo, el pasado sábado día 5 realicé en Majadahonda un taller sobre participación verbal femenina. El trabajo sobre el uso de la palabra en los espacios políticos tiene algunas particularidades respecto a otros ámbitos. Generalmente, quienes participan de estos espacios esperan de sí mismas un posicionamiento, y el colectivo espera de ellas también algún tipo de expresión pública.
Aunque algunas lo crean el 8 de marzo no es una celebración, es una reivindicación. Avanzamos, claro, no lo niego. Pero seguimos arrastrando machismo, misoginia, androcentrismo, imposiciones, violencias, minusvalor, invisibilidad.
Cada una de nosotras orienta su lucha hacia donde más le palpita. Otras tratan de ser más globales. Otras no se movilizan. Otras ni si quiera se han dado cuenta de lo feministas que son.
Las mujeres no hacemos un uso de la palabra tan recurrente como nos gustaría. He acudido a decenas de talleres, a numerosos Congresos y Encuentros de diverso tipo, he participado en asambleas, colectivos y espacios de intercambio político y social…. y las mujeres, siempre, callamos más.
La palabra «género» como categoría conceptual no es aséptica ni neutral ni blanda ni independiente. Encierra un alto contenido político, por lo que es utilizada como arma arrojadiza.