Las tarifas en la Consultoría de Género (I Parte)

Las tarifas en la Consultoría de Género (I Parte)
 

Una de las cosas más difíciles para mí como emprendedora en consultoría de género ha sido la fijación de tarifas.

Esta dificultad puede explicarse de diferentes formas. Sin duda que hay una cuestión de género, de cómo las mujeres nos relacionamos con el dinero, de cómo las mujeres proyectamos e interpretamos nuestro desarrollo profesional, de cómo las mujeres priorizamos unas actividades económicas (no remuneradas) y no otras (remuneradas). Yo sé que el patriarcado ha construido una feminidad a la sombra del poder, y el dinero es poder.

Pero no quiero hablar de esto hoy.

Leer más

Gratis no, oiga

Gratis no, oiga
 

En algunas ocasiones, las consultoras de género nos encontramos ante situaciones en las que se nos demanda la realización de algún servicio (taller, charla, colaboración en proyecto, etc.) a modo de «favor». Todas sabemos lo que es un favor y lo que es tener morro. Lo sabe, incluso, quien lo pide, así que no tengas reparos en descorrer la cortina.

Leer más

Androcéntrico no machista

Androcéntrico no machista
 

Hace unos días, criticaba en mi muro de FaceBook un artículo escrito por el periodista Javier Gómez Santander por ser androcéntrico. Muchas personas se quisieron defender de mi crítica asumiendo que les estaba llamando machistas.

La problematicidad de mi crítica sobre el androcentrismo del citado artículo deriva, a mi modo de ver, de dos aspectos distintos: en primer lugar, del desconocimiento de lo que en esencia significa el concepto «androcéntrico», pero también de la saturación de muchas personas respecto a las incansables ‘críticas a todo’ que hacemos las feministas de pro. Y les comprendo.

Leer más

La embarazada soy yo, perdona

No sé si alguna vez habréis escuchado decir aquello de “estamos embarazados”. Yo sí. Se lo he escuchado a mujeres y a hombres. Estas mujeres, al quedarse embarazadas y durante el proceso de gestación, incorporan un raro giro en el lenguaje para incluir en su embarazo a su pareja varón heterosexual. Así, en vez de anunciar con alegría «estoy embarazada» dicen, con la misma alegría: «estamos embarazados». Estos hombres, para dotarse ellos de protagonismo en el maravilloso acontecimiento parejil, porque están muy contentos y porque ellos lo valen, van y dicen: «estamos embarazados». Ay, ay, ay.

Leer más