Categoría: Cuerpo

La Gestación Subrogada desde un feminismo abierto

El debate sobre la gestación subrogada es relativamente reciente en España. Por eso, se me antoja que se nos presenta como una magnífica oportunidad para abrir un intercambio de verdad y seguir avanzando como sociedad.

No obstante, el mantenimiento de un debate real requiere de todas las partes escucha activa y apertura emocional. Al mismo tiempo, sostener un debate sobre temas tan nuevos y tan complicados requiere de todos y todas nosotras generosidad y respeto.

Para contribuir al debate creo que debemos empezar reconociendo que hay muchas cosas en juego. Muchas realidades individuales y familiares, muchos sentimientos, tipos de personas, dificultades y retos. A medida que sigo leyendo experiencias y argumentos a favor y en contra, voy ampliando mi punto de vista. Todo esto que leo enriquece mi perspectiva. Por ejemplo, acabo de leer el relato de María Mallo sobre su experiencia con la gestación subrogada y me ha conmovido profundamente. Me ha gustado y creo que dice cosas que yo considero verdades.

Para mostrar mi postura, expongo a continuación diferentes ideas según las cuales podría estar a favor o en contra, y que tendré que seguir pensando y ampliando a medida que sigamos debatiendo.

 

Por qué podría estar a favor

  • Porque creo en la capacidad de las personas de criar amorosamente o de crear una familia sana y segura para las criaturas. Desde mi punto de vista, me gusta imaginar una sociedad que facilita una oportunidad real de crear una familia, independientemente de la orientación sexual, estado civil o capacidad reproductiva, por ejemplo.

 

  • Porque no me asustan los nuevos vínculos interpersonales e interfamiliares que se pueden generan a partir de prácticas como la gestación subrogada. Muy al contrario, me parece un magnífico nuevo lugar para re-pensar las nociones de familia que tenemos instauradas socialmente. ¿Qué es la familia y quién la compone? ¿Qué tipo de familias se generan a partir de nuevos vínculos? ¿Cómo replantearnos la idea de maternidad y qué impacto tiene eso sobre la noción de feminidad?

 

  • Porque si bien creo en el vínculo madre gestante – criatura gestada también considero que la vida humana puede desarrollarse plenamente si tiene la posibilidad de crear otros vínculos aunque no sea el materno biológico. Desde mi punto de vista, un bebé gestado por subrogación no es maltratado por esta práctica en sí misma ya que los cuidados, el amor y el buen trato a las criaturas pueden darse por otras personas que no son la madre gestante.

 

  • Porque pienso que es posible que haya mujeres que decidan prestar un servicio de gestación sin ser sujetos oprimidos, esclavos, totalmente empobrecidos o excluidos del sistema. Creo que puede existir la posibilidad de que haya mujeres en situaciones similares a la mía (libre o no, pero con margen de decisión) que podrían llegar a plantearse gestar a la hija de otra persona.

 

  • Porque existiendo sin duda horripilantes realidades vinculadas a la gestación subrogada (fábricas de bebés en determinados países del globo, raptos, violaciones y esclavitud para gestar) creo que también existen y es posible favorecer procesos éticos, transparentes y respetuosos. 

 

Y, en principio, por estas razones básicas, sí estaría a favor de regular la gestación subrogada.

Pero, inmediatamente después de estas razones, me asaltan otras que me invitan a no precipitarme y a dudar:

 

Por qué podría estar en contra

  • Porque me parece que hay algo de incoherente en el hecho de defender la creación de nuevos vínculos familiares ajenos a la sangre y al mismo tiempo pelear por la regulación de la gestación subrogada como una práctica que precisamente se basa en la reproducción genética. Si el objetivo real es formar una familia, ¿por qué no peleamos socialmente por la democratización y transparencia de los procesos adoptivos? Claro que en esta pelea, probablemente, quienes están queriendo formar una familia pueden ver el tiempo pasar y no conseguir lo que se busca. Así que esto me lleva inmediatamente a la siguiente razón en contra:

 

  • Porque tenemos tan instaurada la práctica del consumo que pensamos que todo lo que deseamos lo podemos comprar, alcanzar o conseguir con un intercambio monetario. Y eso se llama mercantilización. En este caso, es convertir la capacidad gestante en un servicio, una actividad regida por una relación contractual. Y no sé si la mercantilización de todos los procesos vitales es algo que yo quiera en mi sociedad ideal. No sé si todas las capacidades humanas pueden ser entendidas como servicios. Creo que no. Este tipo de mercantilización en concreto, este servicio de gestación, está, además, ceñida a determinado tipo de cuerpos y capacidades: sujetos que son capaces de reproducir.

 

  • Porque sí me parece que en esto de la gestación subrogada interviene un tipo de dominación específica de los sistemas patriarcales: la apropiación del cuerpo de los sujetos leídos como mujeres, de los sujetos con útero. La apropiación de su capacidad gestante, de engendrar vida humana. Es indiferente si esta apropiación se produce desde mujeres CIS, o desde hombres homosexuales o desde parejas heterosexuales. Lo que me parece crucial es ver en perspectiva y asimilar que, al final, parece que nunca hay límites para moldear los cuerpos femeninos en beneficio de los sistemas hegemónicos.

 

  • Finalmente, porque creo que sí interviene una desigualdad socio económica global que nos situa a las personas en posiciones de desigualdad las unas frente a las otras. ¿Quienes son las mujeres que están dando este servicio gestante, que están alquilando su útero? ¿Son vuestras vecinas, amigas, hermanas? ¿Sois vosotras? Y, de forma paralela, ¿quiénes son las personas que están contratando estos servicios, que están pagando por la capacidad reproductiva de otra persona? ¿Son los sujetos excluidos, los que están recorriendo Europa en búsqueda de oportunidades laborales? ¿Son los sujetos cuyos entornos han sido expropiados, empobrecidos, contaminados? ¿Son las mujeres que viven en los países ‘pobres’ de Europa o aquellas que pertenecen a la clase media / media-baja de EEUU? No, creo que no, casi al contrario.

 

 

Estas son algunas de las razones por las que podría estar en contra. Aunque lo cierto es que no puedo decir que esté ‘en contra’ como tal…

Me interesan la reflexión, el pensamiento colectivo, la autocrítica social. Me interesa construir sociedades en las que las personas podamos contar nuestras opiniones sin ser juzgadas, insultadas o atacadas por ello.

Me gustaría contribuir a un feminismo abierto, que debate, intercambia, escucha y se mantiene con fortaleza y apertura ante los nuevos retos sociales. Porque la sociedad, no me cabe duda, necesita feminismo(s).

 

 

4 comentarios

Isabel

Bien te gusta meterte en berenjenales 😉
El diálogo, entendido como el estar dispuesta no sólo a dejar hablar a la otra persona sino a considerar sus argumentos, no está tan extendido como nos gustaría. Se adopta una postura y que nadie nos saque de allí, y si no estás conmigo estás contra mi. Interesante el artículo de María Mallo. La duda que a mí me corroe es si como Estado y como sociedad somos capaces de garantizar que legalizar los procesos “éticos”, no abre una puerta por la que se puedan colar “disfrazados” los procesos estrictamente mercantiles.

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ana.fv

Jajajaja, ¡me encanta Isabel! Pero como sé que voy tan bien acompañada no tengo miedo alguno 🙂
Me gustaría combatir un poco el estado que describes: esas posturas tan cerradas que tenemos también en los feminismos, esa sensación de que somos inamovibles de todo pensamiento… no sé, creo que nos hace falta un feminismo más permeable. Tu duda también me corroe a mí. Y, visto como tenemos el mundo montado, no puedo si no dudar…

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griselda

Desde mi reflexion al respecto, mientras vivamos en un sistema explotador, donde la propiedad del cuerpo siempre se traslada a manos ajenas, donde intercambiar un “servicio” siempre obedece a la necesidad, donde no hay elección real sino que siempre se debe a una estrategia de supervivencia, entonces nunca voy a considerar ni la prostitución ni el alquiler de cuerpos para reproduccion ajena como elección y derecho.
Cualquier cosa que se quiera argumentar después de esto es superficial.

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ana.fv

Hola Griselda, gracias por comentar.
A mí lo que me inquieta -desde mi prisma feminista- es que mientras podemos opinar como tú lo haces, hay mujeres -también feministas- que opinan algo opuesto. Por ejemplo, ya que mencionas la prostitucion, el movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales español, italiano o argentino (respecto a la GS no hay que yo sepa ningún movimiento feminista organizado).
Lo que quiero señalar con esto es que tiendo a creer que parte de lo que consideramos “realidad” es más un producto de los discrusos que somos capaces de crear y del papel que nos asignamos en ellos.

Saludos.

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