Categoría: Consultoría de Género

6 factores de éxito en la coordinación de proyectos de consultoría de género

Cuando coordinamos un proyecto de consultoría de género hay cosas que sí podemos prever y entrenar para que la coordinación tenga éxito y sea positiva para el equipo, para el proyecto y para nosotras mismas.

Sin duda, existen factores individuales que enriquecen el rol de coordinadora y aportan valor. Cuanto más nos conozcamos a nosotras mismas, mejor podremos identificar qué aspectos de nosotras fortalecen nuestro papel como coordinadoras y mejoran el proceso. Pero también existen otros factores que solamente requieren previsión y voluntad. Aquí te hablo sobre ellos.

No todo iban a ser riesgos y posibilidades de fracaso como comentaba en el post anterior. Hay muchos aspectos que pueden ayudarnos a que la coordinación de proyectos de consultoría de género sea todo un éxito, verás:

 

1. Transparencia. Y desde el principio.

Soy de esas locas que creen que «las cosas por escrito siempre evitan conflicto».

Un factor que va a favorecer el éxito de tu proyecto de consultoría de género en términos de claridad, orden y transparencia, es facilitar un acceso permanente a la información que especifica las tareas, conclusiones y acuerdos tomados durante el proceso de desarrollo de un proyecto. Por eso, los Planes de Trabajo son tan importantes cuando ponemos un proyecto en marcha.

Algunos aspectos que hemos de incluir en un Plan de Trabajo, son:

  1. Tareas que asume cada persona del equipo, acordadas y bien definidas.
  2. Detalle de los entregables de cada integrante, con sus fechas de entrega tanto internas al equipo como externas hacia la clientela.
  3. Procedimiento para la convocatoria de reuniones internas y externas, con su calendario previsible, y especificación de roles (comunicación, anote de conclusiones, etc.).
  4. Desglose del presupuesto interno, concretando cómo se reparte y en función de qué tareas y responsabilidades.

 

2. Estimación de plazos acertada

Otro factor clave del éxito es la estimación de plazos de realización, entregas, comunicaciones, reuniones…. en fin, de todo aquello que comprenda el desarrollo del proyecto.

Esta planificación de calendario es necesaria para que todo el mundo pueda organizarse de la mejor manera posible, asumiendo que la vida es más que trabajar y que todas andamos involucradas en diferentes tipos de tareas. No obstante, hay que guardar siempre un lugar para la flexibilidad pues, como veíamos en el anterior post, existen factores que pueden obligarnos a una modificación del calendario. Y no podemos evitarlo.

 

3. Comunicación fluida y permanente

Siempre, en todo proyecto y relación, una comunicación eficaz es una garantía de éxito.

Mantener una buena comunicación y convertirla en factor virtuoso en nuestro proyecto de consultoría de género implica varias cosa, entre otras:

  1. Una actitud abierta y reflexiva, dispuesta a la escucha activa y fiel a un estilo asertivo que permita conjugar los diferentes puntos de vista sin exclusión.
  2. Una apuesta por la participación, es decir, por la implicación activa de todas las personas para que se sientan parte decisoria y creadora del proyecto. Que todas las voces tengan su hueco y su autoridad.
  3. Un espacio tranquilo y suficientemente duradero para que todas las personas sientan que pueden expresar sus percepciones sin prisa y sin agobio, par que se pueda poner sobre la mesa y dar visibilidad a todos cuantos aspectos sean considerados relevantes por cualquier integrante del equipo.

 

4. Reuniones ágiles, pautadas y cortas

Aunque parezca paradójico, una comunicación fluida no es enemiga de la agilidad. Combinar una planificación adecuada con una comunicación abierta y eficaz puede lograrse a través de reuniones pautadas, de duración determinada y moderadas. Será también un factor de éxito asegurado. Yo soy muy fan de la llamada «metodología ágil», ¿la conoces?

Estas son algunas ideas a tener en cuenta:

  1. Elabora siempre un Orden del Día, por muy formal que te parezca, siempre ayudará al equipo a centrar las ideas y trabajar con un foco.
  2. Envía el Orden del Día previamente, para que todo el mundo conozca de antemano sobre qué se va a trabajar y quién debe intervenir en cada punto.
  3. Acota la duración de la reunión para que todas las personas puedan planificar su agenda y ceñirse a los tiempos en la medida de lo posible.
  4. Modera las intervenciones y los puntos a tratar. Sé flexible, pero no dejes que el hilo conductor se pierda pues perderás también tu tiempo y harás que tu equipo pierda el suyo propio.
  5. Toma acta de los acuerdos tomados y envíala siempre enseguida, especificando quién asume las siguientes tareas y cuál es el plazo para su ejecución.

 

5. Actitud proactiva

Si coordinas un proyecto de consultoría de género, y quieres tener éxito en ello, tu equipo va a esperar que seas proactiva, ordenada y lúcida. Esto no significa que debas saberlo todo, pero sí que poseas las habilidades y herramientas para resolver las inquietudes y problemas que puedan surgir, tanto a un nivel técnico como de planificación.

No esperes a que otra persona del equipo dé el siguiente paso, porque esa es precisamente tu función. Por su puesto, esto no implica frenar la iniciativa de nadie: con una actitud abierta y amable, horizontal, todo el mundo sabrá que tienen todas las posibilidades para proponer cambios modificaciones en el rumbo y planteamiento. No son cosas contradictorias.

 

6. Refuerzo y humildad

Finalmente, hay un último factor de éxito que, en realidad, recorre todos los anteriores, pero que es tan sencillo que a veces se nos puede pasar por alto: cuando coordines un proyecto de consultoría de género, sé humilde y refuerza todo lo posible el trabajo de las demás.

Como decía antes, coordinar no significa saberlo todo, pero sí nos obliga en cierta manera a ser un soporte sólido de todo. Esta es una de las responsabilidades invisibles de la coordinación: no se materializan en ningún entregable ni en ninguna tarea particular, está, simplemente presente en todas las actuaciones y a lo largo de todo el proceso. Es sutil, pero se siente.

 

 

En definitiva, ten estros factores en cuenta para coordinar adecuadamente un proyecto de consultoría de género, de manera que al final de todo el proceso puedas decirte a ti misma: «Qué bien, oye».

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