Categoría: Formación

e-learning en igualdad

Dirigir e-learning ha sido un importante reto en mi trayectoria. En estos tiempos del Covid-19 es también una enorme oportunidad para mantener una rutina formativa y profesional, una conexión asíncrona pero permanente con personas que están al otro lado.

Aquí comparto contigo algunas reflexiones sobre lo que creo que son ideas principales para dirigir bien una formación online:

 

Foco centrado en el alumnado

Hay que desplazar el foco desde los contenidos hacia cada persona del grupo, individualizando el aprendizaje. Esto es lo más importante que he aprendido siendo de e-learning. Y cuesta porque, en los procesos formativos presenciales grupales sucede prácticamente a la inversa: la individualidad se difumina en el grupo y en los contenidos abordados.

Por supuesto, en la formación presencial la individualización también es necesaria y fundamental para garantizar el éxito formativo. Esto permite además atender las necesidades diversas que hay en los grupos. Lo que ocurre es que, dadas las características de la formación online, esta necesidad se acentúa.

 

Compartir y guiar

En la formación online estamos compitiendo contra una fuente abierta, inagotable y rica de conocimientos: internet. Por eso, las tutoras e-learning debemos poseer un conocimiento cualificado de los temas abordados. Tenemos que demostrar al alumnado un saber construido que no se encuentra en ningún buscador a golpe de un solo click.

Durante el proceso formativo tenemos que volcar esos conocimientos y experiencias que nos han colocado en la figura de tutoras virtuales. Nuestra misión es compartirlos. Pero, incluso, estando altamente cualificadas en la temática tratada, nuestro papel no se agota en el compartir. Nuestra función es guiar.

Guiar al alumnado implica dos procesos simultáneos. Por un lado, acompañarles en su propio ritmo de sensibilización hacia las materias más complejas y en la comprensión de los conocimientos abordados de tal manera que conformen una opinión propia. Por el otro lado, dotarles de herramientas para que después del curso sean capaces de encontrar y manejar recursos que influyan en su devenir formativo y profesional.

 

Que hablen, que hablen

Por muy individualizado que sea el aprendizaje y por muy cualificadas que estemos como tutoras en procesos e-learning, nuestros cursos andarán flojos si no generamos un espacio de aprendizaje colectivo. Porque, desde el principio, los de formación virtual están integrados por muchas personas al mismo tiempo y debemos de suponer que todas ellas tienen algo importante que aportar al grupo.

Así, creo que toda tutora virtual tendrá que ser capaz de generar conversaciones y debate interno en el grupo a través de los foros y los otros espacios colectivos.

Dinamizar estos debates en entornos e-learning no es siempre fácil. Requiere diferentes habilidades como centrar la conversación sin perder la formalidad, dar cabida a opiniones de distinto tipo (¡incluso aunque no nos gusten nada!), y mostrar la propia opinión como tutora haciendo uso de fuentes que la respalden.

 

Motivación, motivación, motivación

Es de sobra conocido que lo que se aprende verdaderamente es lo que pasa por el corazón. Por eso, en los procesos de e-learning debemos tratar de reforzar todo lo posible la parte emocional del aprendizaje.

No obstante, al no poder hacer apenas uso de apoyos comunicativos clave (gestos, lenguaje corporal, tono de voz…) las dificultades para lograr una comunicación efectiva y emocionante son evidentes. Por consiguiente, en la formación virtual la motivación pasa a depender enormemente de la creación de contenidos interesantes y retadores para el alumnado. Pero también de un seguimiento individualizado de su progreso apoyado en una comunicación permanente y el justo refuerzo de sus avances. 

 

Aprendizaje significativo

Elena Auzmendi y Josu Solabarrieta (Universidad de Deusto: 2005) comentan que «precisamos lograr aprendizajes con un carácter significativo para quien los experimenta y construye, de modo que estén presentes de un modo relevante en la perspectiva personal los conocimientos, las destrezas, las actitudes y valores del discente; y puedan ser activados y utilizados por este cuando los precise».

Como tutoras en e-learning tenemos que poner nuestro empeño en facilitar al alumnado la posibilidad de asociar los nuevos conceptos tratados durante el curso con la información, conocimientos y experiencias que ya poseía. De este modo, contribuiremos a nutrir su estructura cognitiva y facilitaremos el desarrollo formativo en un plano interno, subjetivo, crítico.

 

 

En resumidas cuentas, el mundo virtual ofrece inmensas ventajas para la formación y el aprendizaje continuado. Es ideal que el alumnado sea autónomo y autodidacta y eso debemos también potenciar. Y, cuando seamos tutoras virtuales, intentemos centrarnos en el aprendizaje individualizado, los conocimientos compartidos, la motivación y el aprendizaje significativo. Así quizá contribuiremos de verdad a transformar y ampliar nuestros mapas mentales.

 

 

 

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