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#NosQueremosVivas. Y también nos queremos sin ninguna opresión.

ni una menos_mano

#NiUnaMenos

Dicen los medios que las mujeres mueren. Dicen que fallecen.

Los medios de comunicación de masas dicen y crean verdad. Definen la realidad, aunque sea mentira.

Hoy, nosotras, decimos: no nos morimos, nos están matando.

Los asesinatos de mujeres son, sin duda, la más feroz expresión de las violencias machistas. Y una sociedad que tolera o que acoge hechos de este tipo no puede creerse una sociedad democrática o defensora de la igualdad y la dignidad de las personas.

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7N. Marcha Estatal contra las Violencias Machistas

7N. Marcha Estatal contra las Violencias Machistas
 

Decía María Pazos que la sociedad española sí está movilizada para frenar la violencia de género a diferencia de otras del norte, y que eso era algo que teníamos que aprovechar.

Nada más ilustrativo de esta conciencia colectiva que la marcha convocada en Madrid para este 7 de noviembre de 2015. Una MARCHA CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS que pone de manifiesto la dificultad para nombrar un problema que adquiere múltiples matices y formas y que constituye la esencia misma del patriarcado. Las violencias machistas son muchas cosas, y de ahí la diversidad de términos empleados para nombrarla, incluso en el propio manifiesto: terrorismo machista, feminicidios, asesinatos, acoso laboral, violencia sexual, recortes sociales, control del cuerpo de las mujeres…

Las violencias machistas abarcan un problema estructural que necesita ser:

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Parir

No me canso de repetir que hay puntos comunes en la diversidad de miradas feministas pero que hay también puntos muy distanciados, incluso antagónicos.

Muchas de estas posturas antagónicas giran en torno al cuerpo y están sobrevoladas por la idea de lo natural. Muchas feministas rechazan visceralmente todo lo que suene a esencialismo (como enfoque contrario a la construcción cultural). Y muchas feministas se agarran a lo específico de las mujeres como palanca para desmontar la dominación patriarcal.

Muchas otras feministas tratamos de situarnos en el medio o, mejor, entre todo.

Aquí quiero escribir sobre el acto de parir como una oportunidad para subvertir el modelo de dominación sobre las mujeres, y me gustaría remitiros a este video de la artista Ana Álvarez-Errecalde como un recurso visual para sostener mi postura.

Parir no es ser madre

La maternidad es un proceso en construcción. A mi modo de ver, no hay un conocimiento consciente ni una sabiduría previa que portemos las personas antes de experimentar lo que es tener una hija. Acaso, hay intuición. O la pulsión por conservar la vida.

El acto de parir no es una condición para la maternidad, es sólo una posible vía: hay madres que no han parido y hay parturientas que no llegan a ser madres.

Esta premisa es fundamental para poder desarticular la relación obligada entre un proceso fisiológico específico de los cuerpos sexuados femeninos (el parto) y la noción de maternidad.

¿Por qué es importante realizar esta desarticulación?

Porque es la única vía para defender la maternidad como un elección de las mujeres. La maternidad no puede ser entendida como un destino obligado, delimitado o imprescindible para la realización femenina si queremos defender nuestros derechos y nuestra autonomía. De esta defensa se ocupa el feminismo.

parir1

Ana Álvarez Errecalde. Foto extraída de su web.

Parir puede ser un acto subversivo

De forma progresiva, se ha producido un paulatino incremento de la medicalización y de los conocimientos reglados expertos en torno a los procesos fisiológicos de las mujeres; históricamente, se ha dado la apropiación masculina de las prácticas, saberes y acontecimientos fisiológicos femeninos, como el embarazo, el parto y el puerperio. Las mujeres hemos sido expropiadas de procesos propios y conocimientos autogestionados como una consecuencia más de la inabarcable expansión del sistema de dominación patriarcal. Ea.

Para muchas mujeres, parir con autocontrol, conciencia y presencia es una forma de reapropiarse de la vivencia. Es una oportunidad para ejercer y demostrar-se el propio poder. Es, además, una manera de volver a la carne, a la sangre, a la materia que somos, y que las ideas estereotipadas de la maternidad han teñido de pulcritud y blanco. Reivindicar la materia es también defender las historias de las mujeres por oposición al imperio de lo racional, lugar en el que se alimenta el plus-valor de lo masculino.

Reivindicar un parto propio no trata de sospechar de las mujeres que paren siguiendo la senda marcada actualmente. (¿Quién, además, no sigue la senda marcada en algún momento, o hacia algún lugar?). El feminismo no quiere alimentar las sospechas sobre las mujeres, sino defender nuestra capacidad de elección.

Las incógnitas

¿Por qué precisamente son los aspectos más vinculados al cuerpo los que tienden a enfrentar a las feministas?

¿Por qué las mujeres sospechamos cuando las otras no cumplen con lo que creemos que debería ser la forma más acertada de comportarnos “como una mujer”?

¿Por qué tendemos a simplificar las cuestiones complejas cuando son la capacidad de reflexionar y la autocrítica lo que primero se comen los sistemas de dominación?

¿Por qué no nos apoyamos, coño, en las decisiones que tomamos?

 

Ángela. Octubre 2015.

Ángela. Octubre 2015.

Reivindicar

Reivindicar es la forma originaria de hacer valer nuestros derechos. El derecho a decidir es la base para garantizar la autonomía de las personas y nuestro desarrollo personal.

Reivindicar un parto propio, un parto sin violencia, un parto auto guiado es un acto político. Un acto político que yo entiendo como genuinamente feminista, porque el feminismo es, entre otras cosas, la pulsión por empoderarse de quienes han sido excluidas por no tener identidad masculina.

Quiero recordar aquí los nombres de tres mujeres cercanas que han hecho mucho por defender su decisión y libertad en el parto: a Ángela, mi hermana, por su tenacidad y bravura; a Pilar, compañera de militancia, por su compromiso con todas las mujeres; y a Ana Álvarez Errecalde, por su generosidad.

Apuestas feministas y por la diversidad funcional

El pasado 19 de septiembre de 2015 recorría Madrid la IX Marcha por la Visibilidad de la Diversidad Funcional y volvía yo a pensar sobre la necesidad de garantizar una vida independiente para todas las personas y cómo en muchos sentidos los reclamos feministas y los que surgen de la apuesta social por la diversidad tienen mucho que ver.

Puntos de encuentro

Señala Laura Viñuela que la concordancia entre las críticas al modelo patriarcal y al modelo social de la discapacidad reside en la diferenciación entre lo biológico y lo social.

Por un lado, el feminismo defiende la separación entre las características biológicas de los cuerpos y los roles que se les han atribuido históricamente a las mujeres y a los hombres. Es decir, el feminismo como teoría crítica y como apuesta política argumenta que las características, responsabilidades y modos de ser que atribuimos a las personas no derivan del sexo biológico per sé sino de la construcción social que los envuelve: el género.

marcha diversidadEn la misma línea, las críticas al modelo de la discapacidad también enfatizan la separación entre lo biológico y lo social en tanto que diferencia entre la “disfunción” y la “discapacidad”. La disfunción es lo meramente corporal: son las características del cuerpo físico y psíquico que afectan a la apariencia o al funcionamiento de la mente o cuerpo de las personas; mientras que la “discapacidad” es una noción que pone de manifiesto la restricción de la actividad personal motivada, no tanto o no sólo por el sujeto en cuestión, sino por un sistema social que no responde a las necesidades específicas de las personas con disfunciones.

Así, desde ambos enfoques teóricos cuerpo y sociedad son diferenciados y analizados al mismo tiempo, entendiéndose como partes inseparables del binomio que determina en buena parte posición ocupamos en el mundo. Y la determina porque construimos sociedades de eso modo.. igual que podríamos construir modelos sociales diferentes.

Rupturas normativas

El núcleo del enfoque feminista que distingue entre las características biológicas y los roles sociales es un camino directo hacia la flexibilidad identitaria en el sentido de que permite escapar a las personas de identidades esencialistas diseñadas de antemano al abrigo de parámetros inamovibles, eso que se podría resumir en la frase de “tú eres así porque eres mujer”.

Esta es una clave básica de la apuesta feminista: la distinción entre “sexo” (características físicas que identifican los cuerpos: masculinos, femeninos e intersexuales) y “género” (características sociales que se adscriben a los cuerpos sexuados masculinos o femeninos).

yes we fuckPor su parte, la diferenciación entre disfunción y discapacidad apela de forma directa a los modelos sociales que construimos y a cómo están diseñados para responder a un determinado tipo de sujeto y no a todos. Así, la crítica al modelo social de la discapacidad pone el acento en que los problemas de integración o adaptación de las personas con diversidad funcional no derivan tanto de ellas sino de la inadaptación de la estructura social a las necesidades que estas personas demandan. Es el modelo social el que refuerza la discapacidad mientras que son las personas las que somos diversas.

Horizontes

Tanto la perspectiva feminista como las apuestas de los movimientos de la diversidad funcional reorientan la mirada hacia los factores sociales que definen nuestras ideas de normalidad y capacidad:

¿quién encarna el sujeto normal?

¿Qué es una persona normal?

¿Qué es lo que hace capaces a las personas?

Mientras que la mirada feminista nos permite poner en cuestión el modelo normativo masculino a partir del cual se genera el valor entre los géneros, la crítica al modelo social que favorece la discapacidad nos invita a interrogarnos sobre el valor normativo de la capacidad a partir de donde se determina que las personas puedan o no llevar una vida lo más autónoma posible.

Un cruce de visiones imprescindible si se quiere mantener cualquier discurso sobre la identidad. Dos apuestas ineludibles en los movimientos políticos críticos que apuntan hacia la proyección de alternativas de vida social no discriminatorias.

Manzanas (o “El por qué de la foto de portada”)

Dicen que en nuestra cultura antigua la manzana simbolizaba la eterna tentación del ser humano a no reconocerse como criatura creada por Dios. El hecho de no reconocernos como “criaturas de Dios” implica un gesto soberbio, dicen, porque supone afirmarnos en el gobierno de nosotr@s mism@s, en la voluntad de no someternos a leyes no escogidas, en la elección de nuestro propio camino de vida y en la distinción, desde nuestra conciencia finita, entre lo que está bien y lo que está mal.

Ana Fernández de Vega

Las manzanas del pecado… y yo que me lo creo.

Yo creo que existe un halo de divinidad en cada una de las personas que somos.

Pero es una divinidad puramente humana –si es que eso puede existir-, una divinidad que nos conecta con las demás personas y con el entorno y nos reconoce como lo que somos: seres que encarnan la eternidad de la vida pero que terminan, que entienden, que aman y que se necesitan mutuamente. Seres con cuerpo, seres sexuados.

La manzana simboliza el fruto prohibido para quienes quisieron someternos a otras voluntades. Y no es casual que la portadora del fruto fuera una mujer.

Desde que lo entendí, adoro las manzanas.

Y tú, ¿por qué te depilas?

depilada descuidadaYo, que tengo cierta desconfianza hacia los feministómetros, dudo mucho de que el depilarse o no depilarse hable de un grado mayor o menor de identidad feminista. Yo creo en la elección porque creo en la capacidad crítica de las mujeres. Por ello, entiendo que la manera de enfrentar el mandato de género que obliga a las mujeres a depilarse no es necesariamente dejar los pelos crecer sino cuestionar la ciega asimilación de prácticas sociales femeninas.

 Ya decía June Fernández que la depilación femenina es “un mandato de género difícil de saltar”. A continuación, empleo un par de las afirmaciones que la directora de Píkara Magazine plantea en uno de sus últimos artículos para hilar mi postura sobre este tema.

Opciones que no son igualmente respetadas

Ana Fernández de Vega

Mis pelos y yo.

Yo no me depilo constantemente. Cuando estoy sin depilar siento las miradas reprobatorias de la gente. Esto provoca irremediablemente en mí una vergüenza pasajera y silenciosa que me ataca por la espalda. Me siento, por unos momentos, confundida. Entonces se me hace otra vez evidente lo fuertes y asentados que están los mandatos de género en nuestra forma de entender la feminidad y el decoro.

 Cuando estoy sin depilar incumplo las expectativas que se tienen de mí como mujer. Y cuando se da esta situación no puedo sino plantearme la disyuntiva clave: ¿qué es más importante para mí: la aceptación social en el cumplimiento del estereotipo femenino o la decisión que nace de mi propio pensamiento y actitud?

La depilación es una expresión más de la “violencia simbólica sexista y machista”

El estado de confusión y vergüenza antes descrito es encarnado en mi cuerpo como una situación de control sumamente desagradable que me debilita como sujeto individual. Cuando una situación pasa de ser un hecho aislado a convertirse en un acto sistemáticamente repetido, pasamos del ámbito de lo puramente experiencial al ámbito de la realidad estructural. Hete aquí que la estructura de sexo/género se ejemplifica límpidamente en la depilación femenina.

depilarse depende de dondeLa obligatoriedad de la depilación femenina reinante en nuestras sociedades es, sin duda, una expresión de violencia simbólica contra las mujeres que se resume en los tres puntos siguientes:

  1. Violencia sobre la que no se depila que se expresa en forma de irrespeto, cuestionamiento y rechazo.
  2. Violencia sobre la identidad de mujer que se elige y autoconstruye.
  3. Violencia canalizada a través de los mandatos y los estereotipos de género que son monstruos gigantes de imposición y pensamiento único.

Reducido a puro acto, depilarse o no depilarse habla de una cuestión puramente estética. Juzgar y valorar a las mujeres por este acto es una expresión del dominio machista sobre la imagen deseada del cuerpo femenino en la sociedad de mercado actual.

 Depilarse o no

depilar como soy yoUna de esas pequeñas grandes cosas que nos enseña el feminismo es que somos las mujeres las que debemos decidir qué hacer con nuestro cuerpo y cómo gestionarlo. Y, desde una decisión reflexionada y crítica con el androcentrismo, querernos y nunca boicotearnos.

No depilarse es, cuando menos, un acto de gallardía feminista. Pero depilarse es también el resultado de una decisión personal. Asegúrate realmente de que cuando te depilas lo haces siendo consciente del cumplimiento con un determinado estereotipo femenino. Si lo dudas, déjate el vello crecer… y a ver qué pasa.

 Colofón

La libertad de elección que otorga el feminismo a las mujeres es una de las bases del empoderamiento. El feminismo construye mujeres críticas y fuertes, conscientes de su identidad de género y combativas contra cualquier atisbo de amenaza machista.

Quien se crea en legitimidad de cuestionar nuestro criterio, higiene personal o identidad por este u otros mandatos de género no es más que una persona necia y superficial. Y para mí no existen peores insultos.

No te pierdas…

Rocío Salazar – Ilustradora (Gracias por tu arte feminista tan lleno de gracia y verdad)

Tanto revuelo por unos pelos… June Fernández.

Somos chicas y chicos, pero ¿desde cuándo?

Apenas ha cumplido los cinco años y mi hijo ya tiene muy claro qué cosas son de chicos y cuáles no. La sociedad está haciendo bien su trabajo.

Sin darnos apenas cuenta, transmitimos a las niñas y niños pequeñ@s valores y formas de “ser chico” y “ser chica” que, al mismo tiempo que les permite construir una identidad basándose en mensajes seguros, les encorseta en una manera de estar y ser en el mundo ceñida a los mandatos del género. Qué grande es el poder del género, cuán inmensamente está impregnado en nuestros chips mentales y afectivos.

Soy niña0001 Soy niño

 ¿Por qué desde el feminismo le damos tanta bola a la reproducción social del género? Las respuestas son muy diferentes según hablemos desde uno u otro lugar del feminismo; la que yo tengo es que el género, en muchas ocasiones, nos constriñe, nos impide y nos dificulta la vida. El género dicotómico es un productor de desigualdad. Quizá no lo vemos fácilmente en l@s pequeñ@s pero el tiempo nos lo mostrará.

Os voy a contar un ejemplo curioso que mi hijo ha interiorizado con suma naturalidad a partir de los estímulos y mensajes sociales que ha recibido y que, como tod@ niñ@, ha absorbido cual esponja:

Los chicos no llevan las uñas pintadas

Desde pequeño, cuando mi hijo me veía pintarme las uñas me decía: “Yo también quiero”. Así que yo (¿por qué no?) se las pintaba.

Al principio, solamente le pintaba las uñas de los pies: las normas de género actuaban sin piedad sobre mi quehacer materno y yo pensaba que si le pintaba las uñas de las manos mi hijo recibiría comentarios incómodos. Y yo, como protectora madre, quería protegerle ante todo peligro.

[Mensaje de género transitido a mi hijo: “Eres un niño y debes cumplir, por encima de tus gustos, con los mandatos de género. Si no lo haces, serás vilipendiado”].

Poco a poco me fui yo misma resituando en esta cuestión (por encima de los comentarios no siempre divertidos de la gente adulta del entorno) y terminé pitándole también las uñas de las manos. Tan guapo que iba.

Hasta que un día….

“Mamá, hoy también quiero que me pintes las uñas pero no para el cole… me dicen que eso es de niñas y se ríen de mí”.

¡Horror! En mis esfuerzos por vencer las resistencias adultas, olvidé que el grupo de iguales iba a ser en el colegio la mayor referencia de mi pequeñuelo… Y es que  las normas de género actuan sin piedad también sobre l@s demás, pero muchas veces con un agravante: no tod@s consideran que estas normas son limitantes.

La cosa es que yo ya estaba totalmente resituada y mi hijo-como tantos otros- no se deja vencer fácilmente así que lo que estamos entrenando es una respuesta elegante que le permita ser y hacer como él desea: “Tú diles, con gracia y simpatía, que son unos anticuados”.

[Mensaje de género transitido a mi hijo: “Tu voluntad de ser es la que guía los pasos que das. No dejes que te avasallen: construye el niño que tú deseas ser”]. 

Mi hijo, como de hecho otros que conozco en nuestreo entorno, tendrá que aprender a convivir con las contradicciones de género que él mismo experimenta y, poco a poco, situarlas en su interior y decidir qué hacer con ellas.

Para mí, esta manera de enfrentar junto con l@s niñ@s un mandato de género es muy importante. Y lo es por tres razones:

1. Porque cuando somos pequeñ@s y estamos aprendiendo lo que es el mundo y a situarnos en él es cuando los mandatos de género impregnan más profundamente nuestro chip actitudinal y emocional.

2. Porque enseñar a las niñas y los niños a priorizar la expresión de sus sentimientos y opiniones por encima de lo que se espera de ellas y ellos como niñas y como niños es una forma de subvertir las normas de género que nos encorsetan la vida.

3. Porque hacer visibles las pequeñas y cotidianas manifestaciones del género es el paso previo para identificar las desigualdades que se derivan del sistema de sexo/género estructural.

4. Y porque enseñarlos desde pequeñ@s a combatir las imposiciones del género puede ser una manera de prepararlos para combatir las desigualdades entre mujeres y hombres cuando sean adult@s.

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La peluca de Luca

Riley y el color rosa

Children see. Children do.

#TrendelaLibertad

Un indicador no, pero sí un indicativo de género el exitazo del pasado día 1 de febrero con el Tren de la Libertad en Madrid.

La respuesta social a esta convocatoria en defensa de los derechos humanos de las mujeres (que tuvo eco en diversas partes del globo: desde Ecuador hasta Francia) marca –según afirman muchas voces- un hito en el movimiento español.

¡Que viva la lucha feminista!

trenlibertad

Algunas ideas fáciles para indicadores con este caso:

Un indicador de género podríamos elaborarlo con la contabilización del número de movilizaciones feministas que ocurren este año 2014 en España. No van a ser pocas.

Podríamos [gracias a ese INE.FEM… jaja] conocer la tendencia de las movilizaciones feministas a lo largo de los últimos años o bien cotejar una tasa con respecto al total de manifestaciones de cualquier tipo ocurridas en calles (en el total del país, en una CCAA, en una ciudad…).

Haciendo una mirada más cualitativa de este indicador podríamos conocer, por ejemplo, el objeto de cada una de las convocatorias -feministas o no- que han sucedido en los últimos meses y que están por producirse: adivino que los derechos reproductivos de las mujeres se van a llevar la palma.

Ojito Gallardón: venimos pisando fuerte.

yo decido

Pd. La fuerza del tiempo escaso me obliga a reducir los dos post mensuales en uno. Poco pero intenso, I swear!

Mamá Noel no existe.

mamanoelEstaba yo dándole vueltas al último post que publicaré este año y pensé que sería divertido hacer una irónica llamada a las reinas magas y mamás noelas que hay en todas las casas y que, sin embargo, parece que están como ausentes… y es que, ¿acaso no te habías cuestionado alguna vez por qué demonios no hay una figura femenina preponderante en nuestros imaginarios navideños? (Bueno, sí, al margen de la Virgen María que es un ejemplo puro pero un poco desfasao, no?).

Al principio tanteé la posibilidad de escribir sobre todo aquello de los juguetes sexistas y la horrorosa publicidad diferencial que hacen las grandes empresas y tiendas jugueteras -y que las madres y padres, abuel@s y etcétera acatamos sin mucha pelea- pero es un tema harto trillado ya y no me veía aportando yo alguna otra idea interesante o divertida en esta cuestión.

Pero mira tú que en esas cábalas se me ocurrió una cosa sencilla y fácil de poner en práctica en cualquier momento.

Busca  en imágenes de google “papá Noel”.

…..

Te encontrarás en casi todas las imágenes un hombre regordete y entrañable, feliz de ser tan generoso y cargadito de regalos para tod@s nosotr@s.

 Busca ahora “mamá Noel”.

…..

Fiu. No sé si cortarme las venas o dejármelas largas que diría una amiga.

….

Me dice un pajarito mientras escribo que estaba claro que iban a aparecer ese tipo de imágenes porque “mamá Noel no existe”. Claro, claro que no existe pero fíjate qué curioso: Papá Noel sí existe (bueno, ya, sí pero no) y sin embargo la mayoría de las imágenes de él que nos encontramos son solamente dibujos. Por el contrario, Mamá Noel no existe de verdad de la buena y casi todas las imágenes que encontramos en google images son de mujeres vivitas y coleando. Y tan.

Paradojas de la navidad.

Es decir, a pesar de que a papá Noel nunca nadie le ha visto, le sabemos dibujar todo el mundo prácticamente igual porque no tenemos duda de cómo es –buen trabajo el de los medios, sin duda. Y a mamá Noel, que  tampoco nadie la ha visto nunca, la imaginan en cambio súper cañón y súper sexual, con carita golosa, canalillo visible y culo redondo y prieto como dos buenas bolas de nieve. Tanto es así que en un simple dibujo no quedaría bien: sin duda es mejor que la represente una mujer de carne y hueso.

question christimasY bien, ¿qué hacemos con esta información visual tan jugosa? ¿De qué nos valen los indicadores de género en todo este cóctel de gorritos, posturitas, regalitos y disfraces rojos?

Por jemplo, una forma sencilla y cuantitativa de hacer a esto una lectura de género con indicadores sería la de contabilizar primero las imágenes totales de mamás noelas y papás noeles. A cada uno de esos totales podríamos sacarle sus respectivos porcentajes de imágenes sexualizadas. Ya sabemos quién arrasaría.

Paralelamente, se me ocurre que podríamos hacer también una comparación porcentual de las mamás noleas y papás noeles que portan regalos…. Porque, ¿acaso no es esa su primera y casi exclusiva razón de ser? Bueno, será que no, será que sus tareas no son las mismas: los regalos ya los lleva Papá Noel… Mamá Noela tiene otros menesteres pendientes. Cómo he podido yo dudarlo.

En definitva, lo único serio de todo esto es plantearnos cómo en nuestros imaginarios la idea de mujer está tan íntimamente relacionada con la sexualidad y dirigida a un público mayoritariamente masculino que consume –porque si no no existiría- arquetipos de mujeres diseñadas para satisfacer sus más navideñas fantasías sexuales.

Pero finalmente, ¿qué tiene eso de malo? ¿Por qué no me gusta a mi nada?

Pues porque esta generalizada hipersexualización de las mamás noelas tiene consecuencias nefastas para la valoración de las mujeres y lo femenino por encima de su sexualidad.

Y porque es una trampa oscura y pegajosa para la equidad de género la contundencia sexual que yace en el mensaje visual que recibimos al elaborar y visualizar las imágenes de mujeres.

También porque la hipersexualización de las mujeres (y niñas) no ayuda nada a un empoderamiento femenino global y sólido que favorezca el protagonismo de las mujeres en la sociedad de la que formamos parte.

Y en último lugar porque contribuye a afianzar una imagen de mujer que tenemos tan naturalizada en nuestro interior que cualesquiera otras imágenes femeninas nos pueden resultar hasta grotescas. Y eso no es diversidad sino pensamiento único… ¡y qué equivocado!

 

Mujeres con discapacidad. Una violencia: todas las violencias. #25N

Este post lo hemos escrito codo con codo Marina Lorenzo y yo.

El pasado viernes 29 de noviembre, mi compañera de trabajo y amiga Marina Lorenzo participaba en Santiago en el Encontro autonómico Descubre a nosa realidade organizado por la Asociación de Mulleres con Discapacidade de Galicia, ACADAR.

Acudía como ponente de una presentación elaborada conjuntamente entre nosotras dos y titulada “Nombrar para conocer: la pertinencia de los Indicadores de Género”. La idea base de la ponencia aborda la importancia de la percepción y enfoque de quienes participan en programas de intervención social entendiendo que solamente el uso adecuado de las herramientas de análisis puede aportar soluciones eficaces y llegar de forma efectiva a la población meta de las intervenciones. Las mujeres con discapacidad serían, en este caso, las protagonistas del discurso y de la acción.

Si aquello que no se conoce no existe, es difícil atajar la necesidad social. Si aquello que no se nombra no importa, es complicado generar conciencia social. Si aquello que no detecto no sucede, es difícil elaborar programas que pongan a las mujeres con discapacidad que han sufrido o sufren violencia de género en la lista de prioridades de intervención social.

Lo cierto es que los Indicadores de Género son una herramienta para intervenir en la realidad con acierto porque nos permiten conocer las diferentes formas en que la desigualdad de género se manifiesta y así encaminarnos a su transformación y mejora.

non discrimination women

Pero lo que en este post quisiéramos sobre todo destacar es que los Indicadores de Género son también una oportunidad para extender la visibilidad de las otras muchas desigualdades que nos cruzan a las mujeres además del género. La interseccionalidad (o desigualdad múltiple) aparece pues como ingrediente enriquecedor y necesario de los Indicadores de Género.

No nos podemos permitir una mirada sin matices sobre la realidad… si queremos que nuestras intervenciones se concreten en programas, proyectos y actividades efectivas encaminadas a mejorar la realidad social de la que formamos parte.

¿Por qué hablar de discapacidad y género en un día como el 25N?

Porque la violencia de género no es violencia contra la mujer sino violencia contra las mujeres. Porque las mujeres somos múltiples y nos cruzan numerosos factores de identidad. Porque la violencia ejercida contra las mujeres con discapacidad es un hecho, una realidad medible y medida que no siempre responde a las mismas circunstancias que las demás violencias. Porque la discapacidad es un factor de identidad que se convierte en desigualdad cuando la sociedad ofrece respuestas sometidas solamente a un arquetipo de normalidad. Porque individuos, sociedad e instituciones tenemos, sin quererlo, referencias únicas de lo que es la violencia de género y de lo que son las mujeres víctimas que sin duda perjudican la toma las respuestas específicas.

Porque la violencia de género ejercida contra las mujeres con discapacidad no requiere siempre de los mismos mecanismos de respuesta. Y porque ya es buena hora de reenfocar la mirada.

¿Cómo aunamos género y discapacidad en un indicador?

Teniendo en cuenta también este factor identitario a la hora de hacer análisis social y planificar intervenciones desde el género.

Exigiendo a las instituciones que cumplan con el artículo 20 de la Ley 3/2007 de 22 de marzo para la Igualdad efectiva entre mujeres y hombres que obliga a la adecuación de estadísticas y estudios mediante el cruce del sexo con otros factores de identidad.

Revisando nuestro imaginario, sacudiendo nuestros moldes y asentando en nuestro entendimiento ideas de mujeres (y hombres) que responden a múltiples realidades cotidianas.

¿Por qué distinguir a las mujeres si la violencia de género nos afecta a todas?

Porque aunque la violencia de  género sea estructural y se deba a una forma de valorar a las mujeres y lo femenino por debajo -muy por debajo- de lo masculino, no todas las mujeres poseemos la misma identidad ni nos encontramos en el mismo lugar: no todas recibimos el mismo tipo o grado de violencia ni podemos darle respuestas similares.

Porque si hablamos de las mujeres debemos reivindicar también la diversidad en todos los planos de la vida en los que se requieren alternativas para vivir mejor.

Porque las instituciones sociales y el conjunto de la ciudadanía deben hacer visible y poner en valor la diversidad y trabajar desde la diversidad para conocer en sus particularidades un problema social común como es la violencia hacia las mujeres.

Y porque sólo desde el reconocimiento y el trabajo de la diversidad es posible construir realmente otros mundos mejores.

 

Enlaces relacionados

Informe Executivo do Estudo sobre Discapacidade e Xénero: Aproximación á Situación das Mulleres con Discapacidade en Galicia.  Plan de Acción Integral para as persoas con Discapacidade. Galicia 2010-2013.

Estudio del impacto social de las mujeres con discapacidad que participaron en el programa “Violencia: Tolerancia Cero” en la Comunidad Autónoma de Galicia 2011-2012. Juana María Tubío Ordóñez.

Manifesto da Asociación de Mulleres con Discapacidade de Galicia con motivo do Día Internacional da eliminación da violencia contra a muller.

Nombrar para conocer: la pertinencia de los Indicadores de Género. Marina Lorenzo y Ana Fernández de Vega. Prezi de apoyo a la intervención realizada en el Encontro autonómico Descubre a nosa realidade.