Y tú, ¿por qué te depilas?

depilada descuidadaYo, que tengo cierta desconfianza hacia los feministómetros, dudo mucho de que el depilarse o no depilarse hable de un grado mayor o menor de identidad feminista. Yo creo en la elección porque creo en la capacidad crítica de las mujeres. Por ello, entiendo que la manera de enfrentar el mandato de género que obliga a las mujeres a depilarse no es necesariamente dejar los pelos crecer sino cuestionar la ciega asimilación de prácticas sociales femeninas.

 Ya decía June Fernández que la depilación femenina es “un mandato de género difícil de saltar”. A continuación, empleo un par de las afirmaciones que la directora de Píkara Magazine plantea en uno de sus últimos artículos para hilar mi postura sobre este tema.

Opciones que no son igualmente respetadas

Ana Fernández de Vega

Mis pelos y yo.

Yo no me depilo constantemente. Cuando estoy sin depilar siento las miradas reprobatorias de la gente. Esto provoca irremediablemente en mí una vergüenza pasajera y silenciosa que me ataca por la espalda. Me siento, por unos momentos, confundida. Entonces se me hace otra vez evidente lo fuertes y asentados que están los mandatos de género en nuestra forma de entender la feminidad y el decoro.

 Cuando estoy sin depilar incumplo las expectativas que se tienen de mí como mujer. Y cuando se da esta situación no puedo sino plantearme la disyuntiva clave: ¿qué es más importante para mí: la aceptación social en el cumplimiento del estereotipo femenino o la decisión que nace de mi propio pensamiento y actitud?

La depilación es una expresión más de la “violencia simbólica sexista y machista”

El estado de confusión y vergüenza antes descrito es encarnado en mi cuerpo como una situación de control sumamente desagradable que me debilita como sujeto individual. Cuando una situación pasa de ser un hecho aislado a convertirse en un acto sistemáticamente repetido, pasamos del ámbito de lo puramente experiencial al ámbito de la realidad estructural. Hete aquí que la estructura de sexo/género se ejemplifica límpidamente en la depilación femenina.

depilarse depende de dondeLa obligatoriedad de la depilación femenina reinante en nuestras sociedades es, sin duda, una expresión de violencia simbólica contra las mujeres que se resume en los tres puntos siguientes:

  1. Violencia sobre la que no se depila que se expresa en forma de irrespeto, cuestionamiento y rechazo.
  2. Violencia sobre la identidad de mujer que se elige y autoconstruye.
  3. Violencia canalizada a través de los mandatos y los estereotipos de género que son monstruos gigantes de imposición y pensamiento único.

Reducido a puro acto, depilarse o no depilarse habla de una cuestión puramente estética. Juzgar y valorar a las mujeres por este acto es una expresión del dominio machista sobre la imagen deseada del cuerpo femenino en la sociedad de mercado actual.

 Depilarse o no

depilar como soy yoUna de esas pequeñas grandes cosas que nos enseña el feminismo es que somos las mujeres las que debemos decidir qué hacer con nuestro cuerpo y cómo gestionarlo. Y, desde una decisión reflexionada y crítica con el androcentrismo, querernos y nunca boicotearnos.

No depilarse es, cuando menos, un acto de gallardía feminista. Pero depilarse es también el resultado de una decisión personal. Asegúrate realmente de que cuando te depilas lo haces siendo consciente del cumplimiento con un determinado estereotipo femenino. Si lo dudas, déjate el vello crecer… y a ver qué pasa.

 Colofón

La libertad de elección que otorga el feminismo a las mujeres es una de las bases del empoderamiento. El feminismo construye mujeres críticas y fuertes, conscientes de su identidad de género y combativas contra cualquier atisbo de amenaza machista.

Quien se crea en legitimidad de cuestionar nuestro criterio, higiene personal o identidad por este u otros mandatos de género no es más que una persona necia y superficial. Y para mí no existen peores insultos.

No te pierdas…

Rocío Salazar – Ilustradora (Gracias por tu arte feminista tan lleno de gracia y verdad)

Tanto revuelo por unos pelos… June Fernández.

¿De profesión? “Formadora en análisis de género”

Hace ya años que parte de mi ejercicio profesional es el de impartir formación en materia de igualdad de género, generalmente en el marco de los Planes de Formación de las Administraciones Públicas, pero también en empresas privadas y organizaciones sociales.

Todavía hoy me pregunta la gente para qué sirve y qué es exactamente lo que hago.

Leer más

Amas de casa, uníos

Dice Rosell que las amas de casa (y “amos”, que en este caso no se ha olvidado del sexo menos representado) se apuntan al paro para intentar cobrar un subsidio. Y, claro, en ese afán por pillar cacho del pastel que es cada vez menor, lo que están haciendo las sinvergüenzas es falsear los datos de desempleo real. Cómo se atreven.

Rosell, desde su amplio conocimiento como presidente de la CEOE, se queja y bien quejado de los tremendos errores que poseen nuestras fuentes estadísticas a la hora de contabilizar las diferentes categorías de población activa. Porque unas fuentes cuentan a unos colectivos y otros no y, así, no es de extrañar que los datos se tergiversen.

amas de casa

Pero hete aquí que a Rosell se le olvida un detalle fundamental: se le olvida que lo que no cuentan ni unas ni otras estadísticas, lo que nunca es contabilizado como aporte social, lo que nunca es hecho visible en ninguna estadística de empleo, riqueza de un país o funcionamiento social es, precisamente, el trabajo que realizan las amas de casa. Esas mismas que, en su tedio cotidiano, salen a la calle para hacer cola en el Inem. Un plan divertidísimo.

 En ese sistema de contabilización nacional –y, por extensión, en todas y cada una de las cabecitas pensantes del androcentrismo capitalista– las amas de casa son inactivas y, como tales, no tienen derecho a ningún salario, pago o subsidio. Lo que hacen no se paga. Ni si quiera tienen derecho al reconocimiento porque lo que las amas de casa hacen casi que ni existe: es fácil, ingrato, es poco, no se ve y, último pero no menos importante, lo saben hacer desde que nacieron. Por el solo hecho de ser mujeres. Un regalo de la naturaleza.

La división sexual del trabajo estalla en las manos de Rosell sin éste apenas buscarlo.

Fundamentalmente, en términos de dos debates clave: por un lado, el que pone en cuestionamiento la dicotomía entre producción-valor / reproducción-no valor (utilizando el marco de Leopoldina Fortunati) sobre la que se asienta ficticiamente el capitalismo y, por el otro, el que enfrenta las posturas entre trabajo doméstico remunerado sí o no.

En tiempos de crisis como el actual, en el que de un lado nos limitan la autonomía política y económica por medio de la expoliación de derechos, y en el que del otro lado emergen con fuerza formas tradicionalmente marginales de movilización política y ciudadana, el feminismo vuelve a situarse como eje indispensable de cualquier alternativa al actual sistema que se quiera imaginar y construir. ¿Qué cuestión social no ha atravesado el feminismo haciéndola visible y enriqueciéndola conceptual y políticamente?

  •  Es necesario replantear el concepto de trabajo (como bien se viene haciendo desde la Economía Feminista) de forma que afecte a la contabilización estadística tanto como al imaginario colectivo, entendiéndolo como toda actividad humana que sostiene la sociedad, independientemente del espacio en el que es realizada y de quién la realice.
  • Es necesario recuperar en nuestros debates políticos la urgencia de romper con la artificial división entre lo productivo y lo reproductivo, partiendo del entendimiento de ambos tipos de actividades como trabajos equivalentes que han mantenido funcionando la sociedad a lo largo del tiempo.
  •  Es necesario pelear la idea de que todo trabajo merece un pago y que el problema no está en el pago en sí mismo sino en aspectos como la naturalización por sexo de los diferentes tipos de trabajo, en este caso.

Amas de casa, uníos.

 

Sin feminismo no se puede

Estos días tengo la cabeza loca. Yo, como tantas otras personas, estoy mitad ilusionada, cuarto hiper-crítica y cuarto expectante.

Ilusionada

15mAvalo la idea de que Podemos nos ha hecho soñar y de que el cambio es un imperativo reclamado desde hace mucho tiempo. Defiendo la idea de política como construcción colectiva del mundo que queremos vivir. Suscribo las críticas al sistema establecido y la apuesta por la redistribución de la riqueza. Yo también creo en la ciudadanía, en su capacidad de agencia política, en su derecho a auto organizarse y decidir. Yo también entiendo la política como responsabilidad y compromiso.

Estoy ilusionada porque Podemos parece estar demostrando que la Política se pude hacer de otro modo, con otras estructuras, desde otros discursos y hacia otros horizontes. Estoy ilusionada porque lo siento palpitar de otra manera y porque, cómo negarlo, a mí también me atrae el éxito y me convencen los discursos emotivos.

 Híper crítica

Empecé con Podemos desde la crítica y el ojo a medio abrir. Coincidí con algunos de los cabezas visibles en la facultad de políticas, en esos años en que la poníamos patas arriba y pasábamos clase por clase convocando a las asambleas de estudiantes. No puedo decir que tenga ninguna anécdota horrible que contar de ellos, al contrario. Especialmente Pablo siempre me pareció un tipo honesto, apacible, inteligente. Pero ¡cómo somos a veces!, a pesar, incluso, de conocerle(s), y sin haber indagado profundamente en la formación política, critiqué su personalismo, su masculinismo reinante y la falta de un feminismo que me llegara de frente, sin tener que buscarlo.

Nos abanderamos en la idea de que la crítica es la base del pensamiento transformador pero olvidamos que con la duda en primer plano no hay manera de darle la oportunidad a nada. Aunque quizá porque yo soy también mujer de alegrías, me di la oportunidad de investigar, de hablar con otr@s y de leerlos.

Descubrí que el feminismo sí parecía haberse colado por algunos de los poros de Podemos (“Garantizar el derecho a la seguridad y a una vida libre de violencia para las mujeres y las personas LGTBI a través de un sistema jurídico de garantías que intervengan tanto en el ámbito público como en el privado”; “Plan de choque para la eliminación de la desigualdad entre las mujeres y los hombres en el ámbito laboral, para hacer efectivo el derecho humano al trabajo en condiciones equitativas y la independencia económica de las mujeres”; “Garantía de los derechos sexuales y reproductivos y el derecho a decidir sobre el propio cuerpo para todas las personas”) y mi crítica se suavizó.

Pero hacer política desde el feminismo no es solamente tener una comisión, un círculo, una lista cremallera, algunas propuestas. Esto lo ha hecho Podemos pero también otras formaciones que, incluso, pertenecen a la vieja política.

El feminismo se mastica, se palpa, se transmite e impregna la política desde un posicionamiento no androcéntrico, no patriarcal. Integrar la mirada y las propuestas feministas en la agenda política implican conocer la estrategia de la transversalidad y dotarla de medios y de contenido para que atraviesen cada punto de un programa, cada idea hilvanada, cada sueño a realizar.

Expectante

Que Podemos logre o no algunos de sus objetivos políticos es algo que no queda únicamente en las manos de sus cabezas visibles. Eso la distingue también de otras formaciones políticas. Mi expectativa es amplia, palpitante, impaciente.

Más allá de esos puntos específicos del programa en los que parece que las reclamas feministas se han materializado abiertamente, quedo expectante, sobre todo, ante la manera en que el feminismo va a conseguir permanecer y mantenerse como un elemento más en la estructura y en el contenido político de esta formación que, afortunadamente para quienes nos sentimos animales políticos, ha dado un giro radical en el panorama político institucional preexistente en nuestro país.

Quedan pues dos vías paralelas que hay que recorrer de forma acompasada para que Podemos sea verdaderamente una alternativa:

1) Potenciar desde los círculos el enfoque feminista, abordando la vida social desde el lugar que han ocupado tradicionalmente las mujeres e introduciendo, desde ahí, contenido y conceptos feministas que enriquecerán sin duda la propuesta política de Podemos y sumarán a su causa a parte del movimiento que hoy todavía no es del todo afín. Por ejemplo: redefinición de la noción trabajo; reconocimiento de las aportaciones de las mujeres en todos los ámbitos sociales; incorporación y manejo de instrumentos que facilitan la incorporación del enfoque de género en la elaboración de políticas; apuesta por la coeducación en el sistema educativo y en los programas docentes; potenciación de las redes y espacios de mujeres de todos los grupos de identidad y tanto en el ámbito civil como institucional; políticas sociales acordes con un reparto corresponsable de las responsabilidades familiares; lucha contra los estereotipos sexistas en todos los canales de comunicación; redistribución entre mujeres y hombres de los espacios de poder y toma de decisiones… entre otros.

2) Demostrar desde el discurso de la formación y por medio de sus cabezas visibles que el feminismo es un elemento integrante de la propuesta política, como ya lo es el igualitarismo económico y político, la democracia de base o el enfoque de sostenibilidad social y ambiental.

sera feminista o no seraOjalá estos sean nada más que los primeros pasos de un nuevo camino que se está empezando andar en nuestro sistema político institucional. Pero un camino que es nuevo de verdad, solamente, si se camina feminista.

Porque sin feminismo no podéis. No podemos. No se puede.

Somos chicas y chicos, pero ¿desde cuándo?

Apenas ha cumplido los cinco años y mi hijo ya tiene muy claro qué cosas son de chicos y cuáles no. La sociedad está haciendo bien su trabajo.

Sin darnos apenas cuenta, transmitimos a las niñas y niños pequeñ@s valores y formas de “ser chico” y “ser chica” que, al mismo tiempo que les permite construir una identidad basándose en mensajes seguros, les encorseta en una manera de estar y ser en el mundo ceñida a los mandatos del género. Qué grande es el poder del género, cuán inmensamente está impregnado en nuestros chips mentales y afectivos.

Soy niña0001 Soy niño

 ¿Por qué desde el feminismo le damos tanta bola a la reproducción social del género? Las respuestas son muy diferentes según hablemos desde uno u otro lugar del feminismo; la que yo tengo es que el género, en muchas ocasiones, nos constriñe, nos impide y nos dificulta la vida. El género dicotómico es un productor de desigualdad. Quizá no lo vemos fácilmente en l@s pequeñ@s pero el tiempo nos lo mostrará.

Os voy a contar un ejemplo curioso que mi hijo ha interiorizado con suma naturalidad a partir de los estímulos y mensajes sociales que ha recibido y que, como tod@ niñ@, ha absorbido cual esponja:

Los chicos no llevan las uñas pintadas

Desde pequeño, cuando mi hijo me veía pintarme las uñas me decía: “Yo también quiero”. Así que yo (¿por qué no?) se las pintaba.

Al principio, solamente le pintaba las uñas de los pies: las normas de género actuaban sin piedad sobre mi quehacer materno y yo pensaba que si le pintaba las uñas de las manos mi hijo recibiría comentarios incómodos. Y yo, como protectora madre, quería protegerle ante todo peligro.

[Mensaje de género transitido a mi hijo: “Eres un niño y debes cumplir, por encima de tus gustos, con los mandatos de género. Si no lo haces, serás vilipendiado”].

Poco a poco me fui yo misma resituando en esta cuestión (por encima de los comentarios no siempre divertidos de la gente adulta del entorno) y terminé pitándole también las uñas de las manos. Tan guapo que iba.

Hasta que un día….

“Mamá, hoy también quiero que me pintes las uñas pero no para el cole… me dicen que eso es de niñas y se ríen de mí”.

¡Horror! En mis esfuerzos por vencer las resistencias adultas, olvidé que el grupo de iguales iba a ser en el colegio la mayor referencia de mi pequeñuelo… Y es que  las normas de género actuan sin piedad también sobre l@s demás, pero muchas veces con un agravante: no tod@s consideran que estas normas son limitantes.

La cosa es que yo ya estaba totalmente resituada y mi hijo-como tantos otros- no se deja vencer fácilmente así que lo que estamos entrenando es una respuesta elegante que le permita ser y hacer como él desea: “Tú diles, con gracia y simpatía, que son unos anticuados”.

[Mensaje de género transitido a mi hijo: “Tu voluntad de ser es la que guía los pasos que das. No dejes que te avasallen: construye el niño que tú deseas ser”]. 

Mi hijo, como de hecho otros que conozco en nuestreo entorno, tendrá que aprender a convivir con las contradicciones de género que él mismo experimenta y, poco a poco, situarlas en su interior y decidir qué hacer con ellas.

Para mí, esta manera de enfrentar junto con l@s niñ@s un mandato de género es muy importante. Y lo es por tres razones:

1. Porque cuando somos pequeñ@s y estamos aprendiendo lo que es el mundo y a situarnos en él es cuando los mandatos de género impregnan más profundamente nuestro chip actitudinal y emocional.

2. Porque enseñar a las niñas y los niños a priorizar la expresión de sus sentimientos y opiniones por encima de lo que se espera de ellas y ellos como niñas y como niños es una forma de subvertir las normas de género que nos encorsetan la vida.

3. Porque hacer visibles las pequeñas y cotidianas manifestaciones del género es el paso previo para identificar las desigualdades que se derivan del sistema de sexo/género estructural.

4. Y porque enseñarlos desde pequeñ@s a combatir las imposiciones del género puede ser una manera de prepararlos para combatir las desigualdades entre mujeres y hombres cuando sean adult@s.

Enlaces relacionados

La peluca de Luca

Riley y el color rosa

Children see. Children do.

En Gipuzkoa se implementa feminismo.

Resulta que yo trabajo (de profesión) en el ámbito de transversalidad de género (qué amplio, dicho así), y que en este trabajo me encuentro, entre otras cosas, con la labor de participar en la elaboración de planes de igualdad (planes de empresa o planes estratégicos de actuación pública).

Como es sabido, no hay plan sin indicadores.

No es raro toparse con planes de igualdad que incorporan ingente número de indicadores (a veces de género, otras no) acompañando a los objetivos señalados. Esta es una práctica que hay que cambiar. La incorporación de muchos indicadores no asegura –es más, dificulta- una implementación adecuada de las medidas. Los indicadores, sobre todo los de nueva creación, no se diseñan fácilmente y los datos no son siempre fáciles de recoger.

 gora borroka feminista

Por otro lado, tampoco es raro encontrarse en estos planes con discursos bien elaborados. Discursos que emplean adecuadamente la terminología de género, que identifican los problemas de forma original mostrando las múltiples conexiones que sustentan las desigualdades de género y la retroalimentación del patriarcado, y que señalan objetivos específicos pertinentes y sólidos cuyo cumplimiento realmente atajaría la inequidad de género y reforzaría la construcción de una sociedad feminista (sí, feminista, de esa en la que no se construye la vida desde las necesidades exclusivas del “ser-hombre” y su norma).

Lo que sí es raro es encontrarse con un plan de actuación estratégica que tenga impregnado en cada palabra de su texto, en cada objetivo y en cada indicador una mirada de género tan precisa y tan fresca. Un plan de actuación feminista de cabo a rabo (y, ojo, ¡aprobado e implementado desde las instituciones!) que, eso sí, quizá cuesta aterrizar pero, ¿cómo se inventa el nuevo mundo si no es desde las nubes?

Imagen Recomiendo a quienes, como yo, trabajan en las políticas de género (de profesión) y en la construcción de una sociedad no androcéntrica (de vocación) la lectura del II Plan Foral para la igualdad de mujeres y hombres de Gipuzkoa y la valoración detallada de sus indicadores.

Y, para muestra, un botón:

Línea de Trabajo: Redes y prácticas feministas

Ámbito de Intervención: Mejorando las condiciones para la participación sociopolítica.

Objetivo general 3: Ayudar al fortalecimiento de las organizaciones feministas y asociaciones de mujeres del territorio gipuzkoano.

Objetivo específico 3.2: aumentar los recursos forales de apoyo a la creación y/o fortalecimiento de alianzas puntuales o estables entre el movimiento feminista y de mujeres y entre éste y otros movimientos sociales.

Indicadores de resultado:

–          Nº de alianzas establecidas

–          Nº de agentes sociales que han participado

–          Nº de asociaciones de mujeres y feministas que han participado

–          Tipología de los movimientos sociales participantes

Moraleja: los indicadores de género no se construyen desde la nada. Antes de un indicador que muestra una realidad previa o transformada, siempre hay un objetivo que lograr. Y antes de cada objetivo, siempre hay una mirada.

Para elaborar indicadores de género no sólo basta con poseer los conocimientos técnicos. Es imprescindible poseer la mirada.

#TrendelaLibertad

Un indicador no, pero sí un indicativo de género el exitazo del pasado día 1 de febrero con el Tren de la Libertad en Madrid.

La respuesta social a esta convocatoria en defensa de los derechos humanos de las mujeres (que tuvo eco en diversas partes del globo: desde Ecuador hasta Francia) marca –según afirman muchas voces- un hito en el movimiento español.

¡Que viva la lucha feminista!

trenlibertad

Algunas ideas fáciles para indicadores con este caso:

Un indicador de género podríamos elaborarlo con la contabilización del número de movilizaciones feministas que ocurren este año 2014 en España. No van a ser pocas.

Podríamos [gracias a ese INE.FEM… jaja] conocer la tendencia de las movilizaciones feministas a lo largo de los últimos años o bien cotejar una tasa con respecto al total de manifestaciones de cualquier tipo ocurridas en calles (en el total del país, en una CCAA, en una ciudad…).

Haciendo una mirada más cualitativa de este indicador podríamos conocer, por ejemplo, el objeto de cada una de las convocatorias -feministas o no- que han sucedido en los últimos meses y que están por producirse: adivino que los derechos reproductivos de las mujeres se van a llevar la palma.

Ojito Gallardón: venimos pisando fuerte.

yo decido

Pd. La fuerza del tiempo escaso me obliga a reducir los dos post mensuales en uno. Poco pero intenso, I swear!

Mamá Noel no existe.

mamanoelEstaba yo dándole vueltas al último post que publicaré este año y pensé que sería divertido hacer una irónica llamada a las reinas magas y mamás noelas que hay en todas las casas y que, sin embargo, parece que están como ausentes… y es que, ¿acaso no te habías cuestionado alguna vez por qué demonios no hay una figura femenina preponderante en nuestros imaginarios navideños? (Bueno, sí, al margen de la Virgen María que es un ejemplo puro pero un poco desfasao, no?).

Al principio tanteé la posibilidad de escribir sobre todo aquello de los juguetes sexistas y la horrorosa publicidad diferencial que hacen las grandes empresas y tiendas jugueteras -y que las madres y padres, abuel@s y etcétera acatamos sin mucha pelea- pero es un tema harto trillado ya y no me veía aportando yo alguna otra idea interesante o divertida en esta cuestión.

Pero mira tú que en esas cábalas se me ocurrió una cosa sencilla y fácil de poner en práctica en cualquier momento.

Busca  en imágenes de google “papá Noel”.

…..

Te encontrarás en casi todas las imágenes un hombre regordete y entrañable, feliz de ser tan generoso y cargadito de regalos para tod@s nosotr@s.

 Busca ahora “mamá Noel”.

…..

Fiu. No sé si cortarme las venas o dejármelas largas que diría una amiga.

….

Me dice un pajarito mientras escribo que estaba claro que iban a aparecer ese tipo de imágenes porque “mamá Noel no existe”. Claro, claro que no existe pero fíjate qué curioso: Papá Noel sí existe (bueno, ya, sí pero no) y sin embargo la mayoría de las imágenes de él que nos encontramos son solamente dibujos. Por el contrario, Mamá Noel no existe de verdad de la buena y casi todas las imágenes que encontramos en google images son de mujeres vivitas y coleando. Y tan.

Paradojas de la navidad.

Es decir, a pesar de que a papá Noel nunca nadie le ha visto, le sabemos dibujar todo el mundo prácticamente igual porque no tenemos duda de cómo es –buen trabajo el de los medios, sin duda. Y a mamá Noel, que  tampoco nadie la ha visto nunca, la imaginan en cambio súper cañón y súper sexual, con carita golosa, canalillo visible y culo redondo y prieto como dos buenas bolas de nieve. Tanto es así que en un simple dibujo no quedaría bien: sin duda es mejor que la represente una mujer de carne y hueso.

question christimasY bien, ¿qué hacemos con esta información visual tan jugosa? ¿De qué nos valen los indicadores de género en todo este cóctel de gorritos, posturitas, regalitos y disfraces rojos?

Por jemplo, una forma sencilla y cuantitativa de hacer a esto una lectura de género con indicadores sería la de contabilizar primero las imágenes totales de mamás noelas y papás noeles. A cada uno de esos totales podríamos sacarle sus respectivos porcentajes de imágenes sexualizadas. Ya sabemos quién arrasaría.

Paralelamente, se me ocurre que podríamos hacer también una comparación porcentual de las mamás noleas y papás noeles que portan regalos…. Porque, ¿acaso no es esa su primera y casi exclusiva razón de ser? Bueno, será que no, será que sus tareas no son las mismas: los regalos ya los lleva Papá Noel… Mamá Noela tiene otros menesteres pendientes. Cómo he podido yo dudarlo.

En definitva, lo único serio de todo esto es plantearnos cómo en nuestros imaginarios la idea de mujer está tan íntimamente relacionada con la sexualidad y dirigida a un público mayoritariamente masculino que consume –porque si no no existiría- arquetipos de mujeres diseñadas para satisfacer sus más navideñas fantasías sexuales.

Pero finalmente, ¿qué tiene eso de malo? ¿Por qué no me gusta a mi nada?

Pues porque esta generalizada hipersexualización de las mamás noelas tiene consecuencias nefastas para la valoración de las mujeres y lo femenino por encima de su sexualidad.

Y porque es una trampa oscura y pegajosa para la equidad de género la contundencia sexual que yace en el mensaje visual que recibimos al elaborar y visualizar las imágenes de mujeres.

También porque la hipersexualización de las mujeres (y niñas) no ayuda nada a un empoderamiento femenino global y sólido que favorezca el protagonismo de las mujeres en la sociedad de la que formamos parte.

Y en último lugar porque contribuye a afianzar una imagen de mujer que tenemos tan naturalizada en nuestro interior que cualesquiera otras imágenes femeninas nos pueden resultar hasta grotescas. Y eso no es diversidad sino pensamiento único… ¡y qué equivocado!

 

Mujeres con discapacidad. Una violencia: todas las violencias. #25N

Este post lo hemos escrito codo con codo Marina Lorenzo y yo.

El pasado viernes 29 de noviembre, mi compañera de trabajo y amiga Marina Lorenzo participaba en Santiago en el Encontro autonómico Descubre a nosa realidade organizado por la Asociación de Mulleres con Discapacidade de Galicia, ACADAR.

Acudía como ponente de una presentación elaborada conjuntamente entre nosotras dos y titulada “Nombrar para conocer: la pertinencia de los Indicadores de Género”. La idea base de la ponencia aborda la importancia de la percepción y enfoque de quienes participan en programas de intervención social entendiendo que solamente el uso adecuado de las herramientas de análisis puede aportar soluciones eficaces y llegar de forma efectiva a la población meta de las intervenciones. Las mujeres con discapacidad serían, en este caso, las protagonistas del discurso y de la acción.

Si aquello que no se conoce no existe, es difícil atajar la necesidad social. Si aquello que no se nombra no importa, es complicado generar conciencia social. Si aquello que no detecto no sucede, es difícil elaborar programas que pongan a las mujeres con discapacidad que han sufrido o sufren violencia de género en la lista de prioridades de intervención social.

Lo cierto es que los Indicadores de Género son una herramienta para intervenir en la realidad con acierto porque nos permiten conocer las diferentes formas en que la desigualdad de género se manifiesta y así encaminarnos a su transformación y mejora.

non discrimination women

Pero lo que en este post quisiéramos sobre todo destacar es que los Indicadores de Género son también una oportunidad para extender la visibilidad de las otras muchas desigualdades que nos cruzan a las mujeres además del género. La interseccionalidad (o desigualdad múltiple) aparece pues como ingrediente enriquecedor y necesario de los Indicadores de Género.

No nos podemos permitir una mirada sin matices sobre la realidad… si queremos que nuestras intervenciones se concreten en programas, proyectos y actividades efectivas encaminadas a mejorar la realidad social de la que formamos parte.

¿Por qué hablar de discapacidad y género en un día como el 25N?

Porque la violencia de género no es violencia contra la mujer sino violencia contra las mujeres. Porque las mujeres somos múltiples y nos cruzan numerosos factores de identidad. Porque la violencia ejercida contra las mujeres con discapacidad es un hecho, una realidad medible y medida que no siempre responde a las mismas circunstancias que las demás violencias. Porque la discapacidad es un factor de identidad que se convierte en desigualdad cuando la sociedad ofrece respuestas sometidas solamente a un arquetipo de normalidad. Porque individuos, sociedad e instituciones tenemos, sin quererlo, referencias únicas de lo que es la violencia de género y de lo que son las mujeres víctimas que sin duda perjudican la toma las respuestas específicas.

Porque la violencia de género ejercida contra las mujeres con discapacidad no requiere siempre de los mismos mecanismos de respuesta. Y porque ya es buena hora de reenfocar la mirada.

¿Cómo aunamos género y discapacidad en un indicador?

Teniendo en cuenta también este factor identitario a la hora de hacer análisis social y planificar intervenciones desde el género.

Exigiendo a las instituciones que cumplan con el artículo 20 de la Ley 3/2007 de 22 de marzo para la Igualdad efectiva entre mujeres y hombres que obliga a la adecuación de estadísticas y estudios mediante el cruce del sexo con otros factores de identidad.

Revisando nuestro imaginario, sacudiendo nuestros moldes y asentando en nuestro entendimiento ideas de mujeres (y hombres) que responden a múltiples realidades cotidianas.

¿Por qué distinguir a las mujeres si la violencia de género nos afecta a todas?

Porque aunque la violencia de  género sea estructural y se deba a una forma de valorar a las mujeres y lo femenino por debajo -muy por debajo- de lo masculino, no todas las mujeres poseemos la misma identidad ni nos encontramos en el mismo lugar: no todas recibimos el mismo tipo o grado de violencia ni podemos darle respuestas similares.

Porque si hablamos de las mujeres debemos reivindicar también la diversidad en todos los planos de la vida en los que se requieren alternativas para vivir mejor.

Porque las instituciones sociales y el conjunto de la ciudadanía deben hacer visible y poner en valor la diversidad y trabajar desde la diversidad para conocer en sus particularidades un problema social común como es la violencia hacia las mujeres.

Y porque sólo desde el reconocimiento y el trabajo de la diversidad es posible construir realmente otros mundos mejores.

 

Enlaces relacionados

Informe Executivo do Estudo sobre Discapacidade e Xénero: Aproximación á Situación das Mulleres con Discapacidade en Galicia.  Plan de Acción Integral para as persoas con Discapacidade. Galicia 2010-2013.

Estudio del impacto social de las mujeres con discapacidad que participaron en el programa “Violencia: Tolerancia Cero” en la Comunidad Autónoma de Galicia 2011-2012. Juana María Tubío Ordóñez.

Manifesto da Asociación de Mulleres con Discapacidade de Galicia con motivo do Día Internacional da eliminación da violencia contra a muller.

Nombrar para conocer: la pertinencia de los Indicadores de Género. Marina Lorenzo y Ana Fernández de Vega. Prezi de apoyo a la intervención realizada en el Encontro autonómico Descubre a nosa realidade.

 

La embarazada soy yo, perdona

No sé si alguna vez habréis escuchado decir aquello de “estamos embarazados”. Yo sí. Se lo he escuchado a mujeres y a hombres.

Estas mujeres, al quedarse embarazadas y durante el proceso de gestación, incorporan un raro giro en el lenguaje para incluir en su embarazo a su pareja varón heterosexual. Así, en vez de anunciar con alegría estoy embarazada” dicen, con la misma alegría, eso sí: estamos embarazados”.

Estos hombres, para dotarse ellos de protagonismo en el maravilloso acontecimiento parejil, porque están muy contentos y porque ellos lo valen y por supuesto porque vivirán muy de cerca el proceso biológico de sus queridas, van y dicen: “estamos embarazados”.

Ay, ay, ay.

Leer más