Amas de casa, uníos

Amas de casa, uníos
 

Dice Rosell, el Presidente de la CEOE, que las amas de casa (y “amos”, que en este caso no se ha olvidado del sexo menos representado) se apuntan al paro para intentar cobrar un subsidio. Y, claro, en ese afán por pillar cacho del pastel que es cada vez menor, lo que están haciendo las sinvergüenzas es falsear los datos de desempleo real. Cómo se atreven.

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Sin feminismo no se puede

Estos días tengo la cabeza loca. Yo, como tantas otras personas, estoy mitad ilusionada, cuarto hiper-crítica y cuarto expectante.

Ilusionada

15mAvalo la idea de que Podemos nos ha hecho soñar y de que el cambio es un imperativo reclamado desde hace mucho tiempo. Defiendo la idea de política como construcción colectiva del mundo que queremos vivir. Suscribo las críticas al sistema establecido y la apuesta por la redistribución de la riqueza. Yo también creo en la ciudadanía, en su capacidad de agencia política, en su derecho a auto organizarse y decidir. Yo también entiendo la política como responsabilidad y compromiso.

Estoy ilusionada porque Podemos parece estar demostrando que la Política se pude hacer de otro modo, con otras estructuras, desde otros discursos y hacia otros horizontes. Estoy ilusionada porque lo siento palpitar de otra manera y porque, cómo negarlo, a mí también me atrae el éxito y me convencen los discursos emotivos.

 Híper crítica

Empecé con Podemos desde la crítica y el ojo a medio abrir. Coincidí con algunos de los cabezas visibles en la facultad de políticas, en esos años en que la poníamos patas arriba y pasábamos clase por clase convocando a las asambleas de estudiantes. No puedo decir que tenga ninguna anécdota horrible que contar de ellos, al contrario. Especialmente Pablo siempre me pareció un tipo honesto, apacible, inteligente. Pero ¡cómo somos a veces!, a pesar, incluso, de conocerle(s), y sin haber indagado profundamente en la formación política, critiqué su personalismo, su masculinismo reinante y la falta de un feminismo que me llegara de frente, sin tener que buscarlo.

Nos abanderamos en la idea de que la crítica es la base del pensamiento transformador pero olvidamos que con la duda en primer plano no hay manera de darle la oportunidad a nada. Aunque quizá porque yo soy también mujer de alegrías, me di la oportunidad de investigar, de hablar con otr@s y de leerlos.

Descubrí que el feminismo sí parecía haberse colado por algunos de los poros de Podemos (“Garantizar el derecho a la seguridad y a una vida libre de violencia para las mujeres y las personas LGTBI a través de un sistema jurídico de garantías que intervengan tanto en el ámbito público como en el privado”; “Plan de choque para la eliminación de la desigualdad entre las mujeres y los hombres en el ámbito laboral, para hacer efectivo el derecho humano al trabajo en condiciones equitativas y la independencia económica de las mujeres”; “Garantía de los derechos sexuales y reproductivos y el derecho a decidir sobre el propio cuerpo para todas las personas”) y mi crítica se suavizó.

Pero hacer política desde el feminismo no es solamente tener una comisión, un círculo, una lista cremallera, algunas propuestas. Esto lo ha hecho Podemos pero también otras formaciones que, incluso, pertenecen a la vieja política.

El feminismo se mastica, se palpa, se transmite e impregna la política desde un posicionamiento no androcéntrico, no patriarcal. Integrar la mirada y las propuestas feministas en la agenda política implican conocer la estrategia de la transversalidad y dotarla de medios y de contenido para que atraviesen cada punto de un programa, cada idea hilvanada, cada sueño a realizar.

Expectante

Que Podemos logre o no algunos de sus objetivos políticos es algo que no queda únicamente en las manos de sus cabezas visibles. Eso la distingue también de otras formaciones políticas. Mi expectativa es amplia, palpitante, impaciente.

Más allá de esos puntos específicos del programa en los que parece que las reclamas feministas se han materializado abiertamente, quedo expectante, sobre todo, ante la manera en que el feminismo va a conseguir permanecer y mantenerse como un elemento más en la estructura y en el contenido político de esta formación que, afortunadamente para quienes nos sentimos animales políticos, ha dado un giro radical en el panorama político institucional preexistente en nuestro país.

Quedan pues dos vías paralelas que hay que recorrer de forma acompasada para que Podemos sea verdaderamente una alternativa:

1) Potenciar desde los círculos el enfoque feminista, abordando la vida social desde el lugar que han ocupado tradicionalmente las mujeres e introduciendo, desde ahí, contenido y conceptos feministas que enriquecerán sin duda la propuesta política de Podemos y sumarán a su causa a parte del movimiento que hoy todavía no es del todo afín. Por ejemplo: redefinición de la noción trabajo; reconocimiento de las aportaciones de las mujeres en todos los ámbitos sociales; incorporación y manejo de instrumentos que facilitan la incorporación del enfoque de género en la elaboración de políticas; apuesta por la coeducación en el sistema educativo y en los programas docentes; potenciación de las redes y espacios de mujeres de todos los grupos de identidad y tanto en el ámbito civil como institucional; políticas sociales acordes con un reparto corresponsable de las responsabilidades familiares; lucha contra los estereotipos sexistas en todos los canales de comunicación; redistribución entre mujeres y hombres de los espacios de poder y toma de decisiones… entre otros.

2) Demostrar desde el discurso de la formación y por medio de sus cabezas visibles que el feminismo es un elemento integrante de la propuesta política, como ya lo es el igualitarismo económico y político, la democracia de base o el enfoque de sostenibilidad social y ambiental.

sera feminista o no seraOjalá estos sean nada más que los primeros pasos de un nuevo camino que se está empezando andar en nuestro sistema político institucional. Pero un camino que es nuevo de verdad, solamente, si se camina feminista.

Porque sin feminismo no podéis. No podemos. No se puede.

Somos chicas y chicos, pero ¿desde cuándo?

Apenas ha cumplido los cinco años y mi hijo ya tiene muy claro qué cosas son de chicos y cuáles no. La sociedad está haciendo bien su trabajo.

Sin darnos apenas cuenta, transmitimos a las niñas y niños pequeñ@s valores y formas de «ser chico» y «ser chica» que, al mismo tiempo que les permite construir una identidad basándose en mensajes seguros, les encorseta en una manera de estar y ser en el mundo ceñida a los mandatos del género. Qué grande es el poder del género, cuán inmensamente está impregnado en nuestros chips mentales y afectivos.

Soy niña0001 Soy niño

 ¿Por qué desde el feminismo le damos tanta bola a la reproducción social del género? Las respuestas son muy diferentes según hablemos desde uno u otro lugar del feminismo; la que yo tengo es que el género, en muchas ocasiones, nos constriñe, nos impide y nos dificulta la vida. El género dicotómico es un productor de desigualdad. Quizá no lo vemos fácilmente en l@s pequeñ@s pero el tiempo nos lo mostrará.

Os voy a contar un ejemplo curioso que mi hijo ha interiorizado con suma naturalidad a partir de los estímulos y mensajes sociales que ha recibido y que, como tod@ niñ@, ha absorbido cual esponja:

Los chicos no llevan las uñas pintadas

Desde pequeño, cuando mi hijo me veía pintarme las uñas me decía: “Yo también quiero”. Así que yo (¿por qué no?) se las pintaba.

Al principio, solamente le pintaba las uñas de los pies: las normas de género actuaban sin piedad sobre mi quehacer materno y yo pensaba que si le pintaba las uñas de las manos mi hijo recibiría comentarios incómodos. Y yo, como protectora madre, quería protegerle ante todo peligro.

[Mensaje de género transitido a mi hijo: «Eres un niño y debes cumplir, por encima de tus gustos, con los mandatos de género. Si no lo haces, serás vilipendiado»].

Poco a poco me fui yo misma resituando en esta cuestión (por encima de los comentarios no siempre divertidos de la gente adulta del entorno) y terminé pitándole también las uñas de las manos. Tan guapo que iba.

Hasta que un día….

“Mamá, hoy también quiero que me pintes las uñas pero no para el cole… me dicen que eso es de niñas y se ríen de mí”.

¡Horror! En mis esfuerzos por vencer las resistencias adultas, olvidé que el grupo de iguales iba a ser en el colegio la mayor referencia de mi pequeñuelo… Y es que  las normas de género actuan sin piedad también sobre l@s demás, pero muchas veces con un agravante: no tod@s consideran que estas normas son limitantes.

La cosa es que yo ya estaba totalmente resituada y mi hijo-como tantos otros- no se deja vencer fácilmente así que lo que estamos entrenando es una respuesta elegante que le permita ser y hacer como él desea: “Tú diles, con gracia y simpatía, que son unos anticuados”.

[Mensaje de género transitido a mi hijo: «Tu voluntad de ser es la que guía los pasos que das. No dejes que te avasallen: construye el niño que tú deseas ser»]. 

Mi hijo, como de hecho otros que conozco en nuestreo entorno, tendrá que aprender a convivir con las contradicciones de género que él mismo experimenta y, poco a poco, situarlas en su interior y decidir qué hacer con ellas.

Para mí, esta manera de enfrentar junto con l@s niñ@s un mandato de género es muy importante. Y lo es por tres razones:

1. Porque cuando somos pequeñ@s y estamos aprendiendo lo que es el mundo y a situarnos en él es cuando los mandatos de género impregnan más profundamente nuestro chip actitudinal y emocional.

2. Porque enseñar a las niñas y los niños a priorizar la expresión de sus sentimientos y opiniones por encima de lo que se espera de ellas y ellos como niñas y como niños es una forma de subvertir las normas de género que nos encorsetan la vida.

3. Porque hacer visibles las pequeñas y cotidianas manifestaciones del género es el paso previo para identificar las desigualdades que se derivan del sistema de sexo/género estructural.

4. Y porque enseñarlos desde pequeñ@s a combatir las imposiciones del género puede ser una manera de prepararlos para combatir las desigualdades entre mujeres y hombres cuando sean adult@s.

Enlaces relacionados

La peluca de Luca

Riley y el color rosa

Children see. Children do.

En Gipuzkoa se implementa feminismo.

Resulta que yo trabajo (de profesión) en el ámbito de transversalidad de género (qué amplio, dicho así), y que en este trabajo me encuentro, entre otras cosas, con la labor de participar en la elaboración de planes de igualdad (planes de empresa o planes estratégicos de actuación pública).

Como es sabido, no hay plan sin indicadores.

No es raro toparse con planes de igualdad que incorporan ingente número de indicadores (a veces de género, otras no) acompañando a los objetivos señalados. Esta es una práctica que hay que cambiar. La incorporación de muchos indicadores no asegura –es más, dificulta- una implementación adecuada de las medidas. Los indicadores, sobre todo los de nueva creación, no se diseñan fácilmente y los datos no son siempre fáciles de recoger.

 gora borroka feminista

Por otro lado, tampoco es raro encontrarse en estos planes con discursos bien elaborados. Discursos que emplean adecuadamente la terminología de género, que identifican los problemas de forma original mostrando las múltiples conexiones que sustentan las desigualdades de género y la retroalimentación del patriarcado, y que señalan objetivos específicos pertinentes y sólidos cuyo cumplimiento realmente atajaría la inequidad de género y reforzaría la construcción de una sociedad feminista (sí, feminista, de esa en la que no se construye la vida desde las necesidades exclusivas del “ser-hombre” y su norma).

Lo que sí es raro es encontrarse con un plan de actuación estratégica que tenga impregnado en cada palabra de su texto, en cada objetivo y en cada indicador una mirada de género tan precisa y tan fresca. Un plan de actuación feminista de cabo a rabo (y, ojo, ¡aprobado e implementado desde las instituciones!) que, eso sí, quizá cuesta aterrizar pero, ¿cómo se inventa el nuevo mundo si no es desde las nubes?

Imagen Recomiendo a quienes, como yo, trabajan en las políticas de género (de profesión) y en la construcción de una sociedad no androcéntrica (de vocación) la lectura del II Plan Foral para la igualdad de mujeres y hombres de Gipuzkoa y la valoración detallada de sus indicadores.

Y, para muestra, un botón:

Línea de Trabajo: Redes y prácticas feministas

Ámbito de Intervención: Mejorando las condiciones para la participación sociopolítica.

Objetivo general 3: Ayudar al fortalecimiento de las organizaciones feministas y asociaciones de mujeres del territorio gipuzkoano.

Objetivo específico 3.2: aumentar los recursos forales de apoyo a la creación y/o fortalecimiento de alianzas puntuales o estables entre el movimiento feminista y de mujeres y entre éste y otros movimientos sociales.

Indicadores de resultado:

–          Nº de alianzas establecidas

–          Nº de agentes sociales que han participado

–          Nº de asociaciones de mujeres y feministas que han participado

–          Tipología de los movimientos sociales participantes

Moraleja: los indicadores de género no se construyen desde la nada. Antes de un indicador que muestra una realidad previa o transformada, siempre hay un objetivo que lograr. Y antes de cada objetivo, siempre hay una mirada.

Para elaborar indicadores de género no sólo basta con poseer los conocimientos técnicos. Es imprescindible poseer la mirada.

#TrendelaLibertad

Un indicador no, pero sí un indicativo de género el exitazo del pasado día 1 de febrero con el Tren de la Libertad en Madrid.

La respuesta social a esta convocatoria en defensa de los derechos humanos de las mujeres (que tuvo eco en diversas partes del globo: desde Ecuador hasta Francia) marca –según afirman muchas voces- un hito en el movimiento español.

¡Que viva la lucha feminista!

trenlibertad

Algunas ideas fáciles para indicadores con este caso:

Un indicador de género podríamos elaborarlo con la contabilización del número de movilizaciones feministas que ocurren este año 2014 en España. No van a ser pocas.

Podríamos [gracias a ese INE.FEM… jaja] conocer la tendencia de las movilizaciones feministas a lo largo de los últimos años o bien cotejar una tasa con respecto al total de manifestaciones de cualquier tipo ocurridas en calles (en el total del país, en una CCAA, en una ciudad…).

Haciendo una mirada más cualitativa de este indicador podríamos conocer, por ejemplo, el objeto de cada una de las convocatorias -feministas o no- que han sucedido en los últimos meses y que están por producirse: adivino que los derechos reproductivos de las mujeres se van a llevar la palma.

Ojito Gallardón: venimos pisando fuerte.

yo decido

Pd. La fuerza del tiempo escaso me obliga a reducir los dos post mensuales en uno. Poco pero intenso, I swear!

Mamá Noel no existe.

Estaba yo dándole vueltas al último post que publicaré este año y pensé que sería divertido hacer una irónica llamada a las reinas magas y mamás noelas que hay en todas las casas y que, sin embargo, parece que están como ausentesLeer más

La embarazada soy yo, perdona

No sé si alguna vez habréis escuchado decir aquello de “estamos embarazados”. Yo sí. Se lo he escuchado a mujeres y a hombres. Estas mujeres, al quedarse embarazadas y durante el proceso de gestación, incorporan un raro giro en el lenguaje para incluir en su embarazo a su pareja varón heterosexual. Así, en vez de anunciar con alegría «estoy embarazada» dicen, con la misma alegría: «estamos embarazados». Estos hombres, para dotarse ellos de protagonismo en el maravilloso acontecimiento parejil, porque están muy contentos y porque ellos lo valen, van y dicen: «estamos embarazados». Ay, ay, ay.

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Nosotras decidimos. Carta a mi hija…

Querida,

Hoy mismo salgo de cuentas. Vas  a nacer cualquier día de estos y estoy nerviosa y feliz por este hecho. Te aguarda una familia que te ha buscado; te aguardo yo, que he querido gestarte y he deseado cada día que nacieras.

He de decirte que, ya verás, el mundo al que vienes es complejo. Claro y hermoso muchas veces, turbio y reseco otras tantas. Ahora está pasando algo, algo que precisamente enturbia esta primavera.

Está pasando que algunos sectores de nuestro país atacan con furia un derecho que es nuestro, de las mujeres, y que hemos conquistado. Hace 3 años, se aprobaba en España la ley 2/2010 de salud sexual y reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo. Muchas mujeres vimos cómo se ampliaba y reconocía un derecho nuestro. Más nuestro que de nadie. Hoy, el actual ministro de Justicia, alentado por los sectores más conservadores y retrógrados de nuestro país, quiere dar marcha atrás.

Foto de Fernando Sánchez. Fuente: FB

Muchas mujeres, acompañadas de muchos compañeros, estamos saliendo a la calle. No queremos ir marcha atrás. No queremos renunciar a un derecho ganado. Yo quiero poder decidir cuándo quiero ser madre, como ahora. Quiero que tú puedas decidir en un futuro si quieres o no ser madre y cuándo serlo. Sé que vas a saber decidirlo bien y, si te equivocaras, me gustaría pensar que no vas a estar sola. Quiero que tengas más derechos que los míos, más sólidos, más amplios. Quiero que tu sociedad sea mejor que la mía. E ir marcha atrás no es la forma de lograrlo.

Cuando seas mayor descubrirás que en todo el mundo las mujeres recurrimos al aborto. Interrumpimos nuestros embarazos por razones similares donde quiera que estemos. Yo también lo hice. No es un impedimento que el aborto sea ilegal porque las mujeres seguiremos recurriendo a este procedimiento cuando valoremos que nuestras condiciones no son las mejores para gestar un hijo o una hija, o cuando decidamos que no deseamos hacerlo. El aborto inseguro es una de las principales causas de muerte femenina en todo el mundo. Penalizar el aborto no impide que éste se siga practicando, sino que lleva a las mujeres a practicarlo en la clandestinidad.

No hay una relación determinante entre el estatus legal del aborto y la frecuencia con que este se lleva a cabo en un país. Las tasas más altas de aborto en el mundo se encuentran precisamente allí donde está más fuertemente restringido (América Latina y África). Las tasas de aborto más bajas del mundo se encuentran en Europa occidental, esta zona del mundo de la que nuestro país forma parte.

El derecho a interrumpir el embarazo es una cuestión de salud pública pero, también, sin duda, quizá antes que nada, es una cuestión de los derechos humanos de las mujeres. Uno de los derechos fundamentales de toda mujer es el poder decidir si ser madre o no y cuándo serlo. Precisamente porque amamos la vida, queremos poder decidir. Precisamente porque queremos amar bien y dar lo mejor a l@s hij@s que quizá tendríamos, queremos decidir. Tal y como está el panorama hoy, vergonzosamente contrario a los derechos de las mujeres, sólo me queda pensar que es el odio y el fanatismo lo que mueve a quienes tanto atacan el derecho a decidir. No es su defensa de la vida, es su defensa de una idea profundamente agresiva contra las mujeres, profundamente patriarcal. El aborto no se reduce haciendo leyes más restrictivas sino por medio de la educación sexual y la garantía de métodos anticonceptivos accesibles y seguros. Precisamente cuestiones éstas que los sectores mencionados no se cortan en acallar.

Querida niña mía, yo quiero lo mejor para ti y sé que lo mejor para ti es que, entre otras cosas, seas tratada con dignidad y con respeto, lo que sin duda significa que se te permita tener acceso seguro a ciertos servicios, que la sociedad no te dé la espalda cuando la necesites y que se te permita decidir quién quieres ser y cómo serlo.

Yo decidoRecuerda, hija, que el hecho de ser mujer no significa que tengas que ser madre. Recuerda que solamente tú sabrás si quieres o no serlo y cuándo. Recuerda que en este mundo, hermoso y claro, turbio y reseco, nuestros derechos deben ser definidos, logrados y defendidos. Recuerda que tú decides. Que tu cuerpo es tuyo. Que tienes capacidad para pensar por ti misma y que debes serte fiel y defenderte. Recuerda que eso es la integridad y que nadie, por muy ministro, obispo, juez o padre que sea puede decirte qué es lo mejor para ti.

Recuerda que uno de los mejores indicadores de tu libertad como mujer es el que habla de las posibilidades que tienes para decidir.

Te quiero pequeña, bienvenida al mundo y al #escrachefeminista.

Enlaces relacionados

El aborto en el mundo, Guttmacher Institute, Advancing sexual and reproductive health worlwide through research, policy analysis and public education, un buen video sobre el derecho a interrumpir el embarazo abordado sobre todo desde una marco de Salud Pública.

Eurostat, los únicos datos sobre el aborto que nos reporta la Oficina Europea de Estadísticas. 

El aborto en Europa y en España 2010, Instituto de política familiar, algunos datos interesantes abordados desde un punto de vista antiabortista.

NOTAS

He buscado como loca datos fiables sobre legislación en torno a la interrupción del embarazo. Curioso que el documento más exhaustivo en datos sea precisamente de una organización antiabortista. Las fuentes oficiales me han dejado poca cosa. Ningún dato aporto en este post, ningún indicador, pero la urgencia de los hechos me obliga a escribir una entrada de estas características. Nada contradictorio ni ácido que precisamente se la dedique a mi hija… que todavía está dentro.

Su nacimiento me dejará poco tiempo para el blog… pero estaré detrás de la pantalla, haciendo quién sabe cuántos cientos de cosas maternales y pensando en nuevos post sobre indicadores, ¡hasta muy pronto!

#STOP GALLARDÓN

Soy un criminal, no una fregona

  • Sra. Hudson«A juzgar por lo que estoy viendo usted necesita una mujer»
  • Moriarty: «¿Qué? ¿Pero qué es lo que dice? ¡Y qué hago yo con una mujer!»
  • Sra. Hudson: «Adivine…»

Sherlock Holmes, El caso de la Sra. Hudson, Parte 2 (0 min: 56 seg)

caso sra hudson

En casa venimos diciéndole a nuestro hijo que la mayor parte de los dibujos de antes eran mucho mejores. Tanto es así que le ponemos en youtube series como David el Gnomo, La abeja Maya, Jack y Nuca, Sherlock Holmes… y perlas de este tipo.

Pues bien, ayer que llovía pusimos un rato de dibujos por la tarde. Yo estaba encantada pensando que a mi retoño, con lo que le gustan los dibujos, iba a ver algo de calidad, más naíf y tranquilo que las batalladas estridentes de ahora.

Me tomé un momento de descanso a su lado en el sofá, con mis lecturitas sobre las rodillas.

Todo marchaba estupendamente hasta que… ¡horror! Escucho desde el ordenador la conversación que más arriba he transcrito. Doy un respingo y le digo a mi peque que espere un momento por favor, que tengo que ver de nuevo la anterior imagen.

Y zas, otra vez lo mismo.

No fue una confusión. Escuché lo correcto.

Esta segunda vez, además de escuchar, vi: la Sra. Hudson, esa fantástica perra hostelera que albergaba en su casa a Holmes y conducía el coche a todo trapo en los créditos iniciales, es secuestrada en este capítulo por Moriarty.

Él y sus secuaces la llevan al “escondite secreto”, una especie de trastero destartalado lleno de bártulos viejos, desorden, platos sin fregar, suciedad y todas esas cosas espantosas que a las mujeres de bien nos ponen los pelos de punta.

Ella mira alrededor y pronuncia la sentencia: “Usted necesita una mujer”.

No dice: “Usted necesita ser más ordenado”, o: “Usted debería ser más cuidadoso”… no, no.

Es una mujer lo que el malvado criminal Moriarty necesita y la Sra. Hudson lo sabe bien. Que se lo pregunten a mi abuela. ¿Quién sino una mujer puede salvar a un hombre del desorden y el caos hogareño?

En fin, que seguiré poniendo “dibujos de los de antes” a mi pequeño, pero trataré de estar siempre a su lado para irle contando los detalles ocultos. Y dejaré las lecturitas para cuando él duerma, no vaya a ser que se me pase algo tan grande como esto y mi adorado hijo acabe pensando que eso del orden y la limpieza es sólo cosa de las otras.

Enlaces relacionados

15 ideas sobre las series infantiles de los 70′-80′ y los mandatos de género por La Lente Violeta.